Los 39 años del 10

Messi y el agro argentino: dos historias marcadas por récords

En el día de su cumpleaños, el capitán argentino y máximo goleador de los Mundiales permitió trazar un paralelo con una agroindustria que también acumuló marcas productivas, exportadoras y tecnológicas

24 Jun 2026

En plena Copa del Mundo 2026, Lionel Messi alcanzó los 18 goles y se convirtió en el máximo artillero de todos los Mundiales. En la víspera de su cumpleaños, este nuevo hito volvió a poner en perspectiva la dimensión de una carrera construida durante más de dos décadas.

El registro no solo confirma la vigencia del capitán argentino en la élite, sino que también habilita una comparación con el agro, otro protagonista argentino de peso global. Así como Messi pasó de las inferiores al primer equipo del Barcelona y luego se convirtió como una figura decisiva en el escenario internacional, el campo argentino también dejó de jugar solo a nivel local.

El debut de Messi en la Selección Mayor, en 2005, con un ingreso breve y accidentado no anticipaba la dimensión de la historia que vendría después. En paralelo, el agro también atravesaba un período de expansión y reordenamiento, en el que el complejo sojero ganaba centralidad, el maíz empezaba a recuperar terreno y el trigo se consolidaba como un cultivo clave para la rotación y las exportaciones. 

Récords productivos y una era de consagración 

El primer Balón de Oro de Messi, en 2009, marcó su ingreso definitivo al grupo de los grandes protagonistas del fútbol mundial. En el agro, la lógica de las consagraciones también fue acumulativa, ya que no hubo un solo año que explicara el salto, sino una sucesión de campañas, inversiones y cambios tecnológicos que elevaron los techos productivos.

Uno de los hitos más contundentes llegó en la campaña 2018/19, cuando la Argentina alcanzó una cosecha récord de 147 millones de toneladas. En ese momento, el maíz llegó a 57 millones de toneladas y el trigo a 19,5 millones, también con marcas históricas para esos cultivos.

En 2019, cuando Messi rompió un nuevo récord ganando su su sexto balón de oro, también se registró en la Argentina un hito exportador para el maíz, con ventas externas que alcanzaron 24,9 millones de toneladas. El número confirmó que el cultivo había dejado de ser solo un cultivo más para transformarse en un componente central del comercio exterior argentino.

Del Balón de Oro al trigo récord

Mientras Messi ganaba su séptimo Balones de Oro, el agro argentino alcanzaba en la campaña 2021/22, una producción récord de trigo de 22,1 millones de toneladas. Y ese mismo año, la Argentina logró abastecer a 46 países con 12,2 millones de toneladas de trigo exportadas.

El desarrollo triguero y la carrera de Messi, demuestran que la vigencia no se sostiene solo con talento inicial, sino con capacidad de adaptación. Así como el capitán argentino modificó su forma de jugar con el paso de los años, el cereal ajustó tecnología, manejo, genética y fertilización para volver a ocupar un lugar central en los planteos agrícolas.

La campaña 2025/26 volvió a llevar esa vara más arriba con una nueva campaña récord de trigo con 27,9 millones de toneladas, 7 millones de hectáreas sembradas y un rendimiento promedio nacional de 41,3 quintales por hectárea. La cifra superó en 26% el máximo anterior de la campaña 2021/22 y confirmó el salto productivo del cultivo.

El liderazgo de la industria sojera

Mientras Messi consolidaba su dominio en Europa y luego cerraba el círculo con la Selección, la agroindustria argentina también afirmaba un liderazgo de escala internacional. El complejo sojero se transformó en una de las principales fuentes de divisas del país y la Argentina se mantuvo como líder mundial en exportaciones de harina y aceite de soja, apoyada en una de las industrias de crushing más desarrolladas del mundo.

Ese liderazgo no se explica únicamente por la producción primaria, sino por una combinación de concentración industrial del Gran Rosario, capacidad instalada de procesamiento e integración logística con los puertos del Paraná. Un planteo que convirtió al país en un actor determinante del comercio global de derivados de soja y que, en términos futbolísticos, fue el equivalente a transformar una jugada individual en funcionamiento colectivo.

Las derrotas también marcaron el camino

La carrera de Messi no se construyó solo con títulos, ya que antes de levantar la Copa América 2021, la Finalissima 2022 y el Mundial de Qatar, hubo finales perdidas, cuestionamientos y años de espera. El agro argentino también convivió con golpes fuertes y tuvo que atravesar años de sequías, excesos hídricos, restricciones comerciales, subas de costos, presión impositiva y problemas logísticos.

La sequía 2022/23 fue uno de los ejemplos más duros, en el que la producción de los seis principales cultivos (soja, maíz, trigo, girasol, sorgo y cebada) fue de aproximadamente 48 millones de toneladas menor que en la campaña 2021/22, una caída del 33,6%. Sin embargo, como ocurrió con el 10, después de cada frustración, el sector volvió a buscar respuestas.

Un récord individual sostenido por una red

El récord mundialista de Messi lleva nombre propio, pero no se explica en el individualismo. Al igual que detrás de cada récord productivo, detrás de cada gol hubo entrenadores, compañeros, preparación física y una estructura que lo sostuvo durante más de dos décadas.

A los 39 años, Messi volvió a demostrar que la vigencia requiere adaptación permanente. Para el agro argentino, el desafío es similar, sostener productividad, aumentar valor agregado, mejorar infraestructura, reducir costos, cuidar los recursos y competir en mercados cada vez más exigentes. Los récords de los últimos años no cierran una etapa; funcionan como punto de partida para definir cuál será el próximo salto de escala. 

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