Mercado de granos

Los granos recuperaron firmeza con el maíz como protagonista

El maíz lideró el cambio de clima en los mercados por la menor disponibilidad en Estados Unidos, el calor en Europa y una cosecha local demorada. Mientras que la soja y el trigo mostraron señales más mixtas

6 Jul 2026

En el comienzo de julio los precios intentaron afirmase en el mercado de granos después de varias semanas de presión. Y el mercado volvió a mirar de cerca al clima, la demanda internacional y el ritmo de cosecha en la Argentina, tres factores que pueden definir el comportamiento de los precios en los próximos días.

El informe semanal de Agro Perspectivas, elaborado por Dante Romano para el Centro de Agronegocios y Alimentos de la Universidad Austral, marcó que el foco del mercado empezó a desplazarse. La baja y posterior estabilización del dólar, junto con una menor incidencia de la energía sobre las cotizaciones, abrió espacio para que los fundamentos agrícolas recuperaran protagonismo.

En Estados Unidos, el USDA reportó datos de área sin grandes sorpresas para maíz y soja, pero el deterioro en la condición de los cultivos encendió alertas. Allí, las temperaturas subieron, los pronósticos de lluvias se mantienen cambiantes y el mercado comenzó a incorporar cierta prima climática en plena etapa de definición de rindes.

Sin embargo, la preocupación no quedó limitada a Norteamérica y llegó hasta Europa donde la ola de calor en golpea a los cultivos de verano, principalmente maíz y girasol, y también se extiende hacia la región del Mar Negro. En este escenario, Francia ya ajustó a la baja sus estimaciones de producción de maíz, mientras Ucrania también enfrenta estrés térmico en una etapa sensible del ciclo.

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El maíz encontró sostén en la demanda

Entre los granos, el maíz mostró una de las señales más firmes, ya que los stocks trimestrales de Estados Unidos se ubicaron en 134,5 millones de toneladas. Esta cifra se encuentra 2,9 millones por debajo de lo esperado, lo que reflejó una demanda forrajera más activa que la prevista por el mercado.

A nivel productivo, el cereal estadounidense redujo un punto su condición buena a excelente, hasta el 67%. En paralelo, Francia podría registrar una cosecha de apenas 9,5 millones de toneladas por el impacto del calor extremo, mientras Ucrania fue estimada en 30,1 millones de toneladas, por debajo del ciclo anterior.

En la Argentina, la cosecha avanzó lentamente por el exceso de humedad y llegó al 52,9% del área, frente al 61,7% del año pasado. Sin embargo, el rendimiento promedio nacional se mantiene en niveles elevados, con 81,5 quintales por hectárea, lo que sostiene una proyección final de 64 millones de toneladas, muy por encima de los 49 millones del ciclo previo.

La cola de buques por cargar superó los 3 millones de toneladas, en un contexto en el que la cosecha tardaba en ganar ritmo. Esa situación llevó a compradores a mejorar valores para tentar ventas, aunque el aumento reciente en la descarga de camiones, por encima de las 3.000 unidades, ayudó a descomprimir parcialmente el panorama.

Soja: oferta retenida y debilidad

En Estados Unidos, el área de soja sembrada fue estimada en 34,6 millones de hectáreas, apenas por encima de lo esperado. Mientras que los stocks alcanzaron 28,9 millones de toneladas, unas 400.000 toneladas más que las previsiones del mercado.

La molienda norteamericana continúa en buen ritmo, pero el motor principal sigue siendo la conversión de aceite en biodiésel. Esto se debe a que allí las plantas de biocombustibles operaron al 77% de su capacidad en mayo, cuando deberían acercarse al 90% para cumplir con el corte obligatorio anunciado.

Además, las exportaciones semanales de Estados Unidos fueron muy bajas y enfriaron las expectativas sobre una demanda china más activa. Esa debilidad externa contrastó con el escenario local, donde la cosecha está prácticamente finalizada y una parte importante de la mercadería quedó en manos de los productores.

En la Argentina, la comercialización de soja sigue lenta y alcanza el 25% frente al 29% promedio. Mientras que el año pasado, para esta misma altura, había llegado al 37%, impulsada por el final de la reducción transitoria de cinco puntos en los derechos de exportación.

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El trigo avanzó con buenas condiciones locales

El trigo quedó atravesado por una presión global de cosecha, con Estados Unidos superando el 50% de recolección, Europa tomando ritmo y el Mar Negro iniciando labores. Aun así, los recortes de área en Estados Unidos y Canadá aportaron algo de sostén luego de la baja previa de precios.

En el plano internacional, el USDA ubicó el área estadounidense en 17,3 millones de hectáreas, por debajo de lo esperado, mientras Canadá reportó 10,25 millones de hectáreas, también por debajo del ciclo anterior. En cambio, Rusia aparece con una cosecha estimada por Argus en 91,2 millones de toneladas, lo que la acercaría al segundo mejor registro histórico del país.

En la Argentina, la siembra aceleró con el clima seco y ya cubrió el 80,9% de las 6,5 millones de hectáreas proyectadas. La totalidad de los lotes implantados se mantiene entre condición normal y excelente, con perfiles de humedad óptima, un dato clave para el arranque del cultivo.

De esta manera, el mercado ingresó en una etapa más sensible a los sobresaltos climáticos y logísticos. Para el productor argentino, la oportunidad estará en leer esos movimientos sin perder de vista que la cosecha de maíz puede presionar precios, la soja sigue retenida y el trigo avanza con buenos fundamentos productivos, pero en un mundo todavía cargado de oferta. 

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