Campaña fina

Las lluvias impulsaron al trigo y la cebada, pero los cambios de temperatura abrieron un interrogante

En La Pampa, las más de 290.000 hectáreas sembradas con cultivos de invierno cuentan con buenas reservas de humedad. Sin embargo, las lluvias de primavera y las heladas tardías serán determinantes para lo que resta del ciclo.

28 Sep 2026

Las casi 250.000 hectáreas de trigo y 44.000 de cebada estimadas para esta campaña en La Pampa llegaron a fines de agosto en buen estado general. Las reservas de humedad acumuladas durante el invierno sostuvieron el desarrollo de ambos cultivos, aunque su evolución dependerá de las lluvias de primavera y de la posible ocurrencia de heladas tardías.

Según el relevamiento realizado entre el 24 y el 30 de agosto por la Bolsa de Cereales de Córdoba (BCCBA), la mayor parte del trigo se encontraba en macollaje y una fracción menor comenzaba la elongación del tallo, con lo que ingresaba a su período crítico. Es por ello, que los técnicos calificaron su estado de excelente a bueno en casi toda la superficie.

Además, las precipitaciones superaron el promedio histórico en toda la zona relevada por tercer mes consecutivo. Esa humedad acumulada en el suelo permitió que el cereal atravesara el macollaje sin restricciones hídricas significativas en la mayor parte del área.

Las heladas dejaron daños foliares en el trigo

No obstante, en este contexto se observaron síntomas de estrés por heladas en distintas localidades, entre ellas Caleufú, Trenel, Eduardo Castex, Quehué y Jacinto Aráuz. El mayor impacto se concentró en los sectores bajos, con daños principalmente en las hojas.

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La falta de agua fue puntual en Caleufú y Jacinto Aráuz, mientras que en Coronel Hilario Lagos se reportaron excesos. En el aspecto sanitario, el panorama se mantuvo despejado, a pesar de que hubo focos de mancha amarilla en Macachín y Agustoni y presencia de pulgón en Caleufú, todos de baja incidencia.

La cebada avanzó con buen estado general

Más del 90% de la superficie de cebada presentaba condiciones excelentes a buenas. A pesar de que su desarrollo estaba algo más atrasado que el del trigo, poco menos de la mitad de los lotes se encontraba en macollaje y el resto tenía entre tres y cuatro o más hojas expandidas.

El cultivo no mostró problemas de estrés relevantes, salvo por falta de agua y efectos de las heladas en Jacinto Aráuz. Tampoco se registraron plagas o enfermedades de importancia, con la excepción de un caso puntual de mancha en red de baja incidencia.

A medida que los cultivos avancen hacia etapas de mayor demanda de agua, necesitarán nuevas precipitaciones y la atención se centrará en el avance de la primavera. El pronóstico del Servicio Meteorológico Nacional prevé lluvias superiores a las normales entre septiembre y noviembre, pero también temperaturas por debajo de lo habitual, un escenario que mantiene vigente el riesgo de heladas tardías durante la etapa reproductiva. 

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