La Unión Europea podría mantener durante dos años la suspensión de las compras de carne vacuna procedente de Brasil, en una decisión que agregaría presión sobre el mercado cárnico brasileño y se produce mientras se aproxima el agotamiento del cupo anual de carne que China asignó al país.
El período de dos años estaría relacionado con el ciclo productivo de los animales, debido a que los nuevos requisitos sanitarios establecidos por las autoridades europeas deben cumplirse durante toda la vida del ganado. Sin embargo, la Comisión Europea no confirmó oficialmente ese plazo y señaló que una eventual reanudación de las exportaciones dependerá de los ciclos de producción animal. La restricción europea fue anunciada en mayo, cuando Brasil quedó fuera de la lista de países considerados conformes con las normas de la UE para el control del uso de antimicrobianos en la producción ganadera. El punto central de la controversia no fue la detección de carne brasileña contaminada o con irregularidades. Según la posición europea, no se identificaron problemas en los productos importados, pero el sistema brasileño de control y trazabilidad fue considerado insuficiente para garantizar el cumplimiento de las nuevas exigencias comunitarias.
Brasil quedó fuera de la lista de países considerados conformes con las normas de la UE para el control del uso de antimicrobianos en la producción ganadera.
Brasil modificó sus controles
Ante la decisión europea, el gobierno brasileño avanzó con cambios regulatorios. Entre las medidas adoptadas se encuentra la prohibición del uso de determinados antimicrobianos y la implementación, en junio, de un nuevo protocolo destinado a reforzar el control sobre el ganado. Brasil también propuso a la Unión Europea establecer un período de transición que permitiera adaptar progresivamente la producción y los controles a las nuevas exigencias. La propuesta, sin embargo, fue rechazada por las autoridades europeas. La situación genera un escenario particularmente sensible para la industria frigorífica brasileña, que tiene en los mercados internacionales uno de los principales destinos de su producción.
China también suma presión
El posible cierre del mercado europeo se produce, además, en un momento en que Brasil enfrenta otro factor de incertidumbre comercial: el inminente agotamiento del cupo anual de carne vacuna establecido por China. El gigante asiático es uno de los principales destinos de la carne brasileña y cualquier restricción adicional sobre el acceso a los mercados internacionales puede incrementar la presión sobre la colocación de la producción y modificar los flujos comerciales globales. En este contexto, la eventual interrupción de las ventas a la UE durante un período prolongado obligaría a Brasil a reorientar parte de su oferta hacia otros mercados, aumentando la competencia entre los grandes exportadores de carne vacuna.
La eventual interrupción de las ventas a la UE durante un período prolongado obligaría a Brasil a reorientar parte de su oferta hacia otros mercados, aumentando la competencia entre los grandes exportadores de carne vacuna.
El Reino Unido mantiene sus compras
Mientras la Unión Europea endurece su posición, el Reino Unido continuará importando carne vacuna brasileña, pese a mantener normas sanitarias similares a las europeas. La diferencia de criterio entre ambos mercados abre una alternativa para Brasil, aunque no necesariamente compensa el impacto de una eventual suspensión prolongada por parte de la UE. La evolución del conflicto estará ahora vinculada a la capacidad de Brasil para demostrar que su sistema de control cumple con los estándares europeos y, especialmente, al tiempo necesario para que los cambios implementados puedan aplicarse sobre los animales a lo largo de sus ciclos productivos. Para el mercado mundial de carne vacuna, la situación vuelve a poner en primer plano el peso creciente de las exigencias sanitarias, la trazabilidad y el control de antimicrobianos como condiciones de acceso a los principales mercados compradores.
