La campaña de cultivos estivales en Santiago del Estero muestra una perspectiva sumamente favorable, con un ajuste al alza en las estimaciones de rinde para soja, maíz y sorgo respecto a lo previsto en mayo. De acuerdo con el último informe de la Bolsa de Cereales de Córdoba (BCCBA), las escasas lluvias de mayo ayudaron a mejorar la condición de los suelos tras los excesos hídricos de abril, aunque algunos lotes bajos todavía presentan limitaciones para el ingreso de las cosechadoras.
Soja: rinde récord, máximos de 45 qq/ha y un fuerte despegue sobre lotes de girasol
En el caso de la oleaginosa, los analistas destacan una campaña excepcional con máximos históricos tanto en rendimiento promedio como en producción total, proyectando superar las 5,2 millones de toneladas. En este contexto, los colaboradores señalaron que los mejores resultados se dieron en planteos implantados sobre lotes que venían de girasol, superando holgadamente a aquellos que tenían trigo como antecesor.
El informe indica máximos de rendimiento de hasta 45 qq/ha en las zonas de Tomás Young, Tinajerayoj y Quimilí, mientras que los pisos mínimos se ubicaron en 20 qq/ha en Guardia Escolta y 23 qq/ha en Colonia Alpina. En cuanto al avance de la trilla, se describe un ritmo similar al observado en la campaña 2024/25, aunque se mantiene levemente por debajo del promedio histórico debido a la persistencia de agua en los sectores bajos. Por otra parte, en materia de sanidad vegetal se registraron ataques puntuales de Picudo Negro (Rhyssomatus subtilis) en la localidad de Sachayoj.
Maíz, sorgo y maní: rindes que duplican la campaña previa y el impacto del clima
Por el lado del maíz, los resultados consolidados muestran un rendimiento promedio provincial que prácticamente duplicó al del ciclo anterior, posicionándose siete quintales por encima de la media histórica. Los picos máximos se recolectaron en la zona de Bandera, con valores de entre 80 y 85 qq/ha, en contraste con los mínimos registrados en Colonia Alpina, que promediaron los 50 qq/ha. No obstante, las labores de recolección evidencian demoras respecto al ritmo histórico y al de la campaña pasada. En el plano sanitario, el informe advierte mermas del 7% promedio en el rendimiento potencial a causa del complejo del achaparramiento del maíz, con picos de daño de hasta el 20% en los lotes más críticos. Al respecto, desde la Red Nacional de Monitoreo de Dalbulus maidis destacaron las elevadas capturas de chicharrita en Añatuya, lo que obliga a mantener un estricto esquema de monitoreo en las regiones NOA, NEA y Centro-Norte.
En cuanto al sorgo, el panorama también arroja un rinde provincial superior al de la campaña previa y cercano al promedio histórico. Las productividades más destacadas se localizaron en Quimilí, alcanzando los 50 qq/ha, mientras que los pisos más bajos se reportaron nuevamente en Colonia Alpina, con registros de 20 qq/ha. Al igual que para el maíz, se indican retrasos en el avance de la cosecha de este cereal frente a los niveles habituales para esta época del año.
Finalmente, el maní se ubicó en la vereda opuesta al ser el cultivo más afectado por las contingencias climáticas. Los dejos de los temporales de abril provocaron pérdidas productivas severas que alcanzaron el 40%, debido a que las lluvias y los anegamientos dificultaron las tareas de arrancado, las cuales, según el relevamiento de la entidad, ya se dan por concluidas.
El factor climático y las perspectivas para los próximos meses
El comportamiento de las variables climáticas jugó un rol determinante en la evolución de las tareas de campo. De acuerdo con los datos del satélite GPM, las precipitaciones acumuladas a lo largo de mayo se ubicaron por debajo de la media histórica, una condición que resultó clave para que los perfiles comenzaran a perder humedad y facilitaran la reanudación de las cosechadoras. Ya entrados en el mes de junio, el Boletín Agrometeorológico Decádico del SMN correspondiente al período del 1 al 10 reportó acumulados variables de entre 5 y 50 mm, con los focos de mayor descarga localizados sobre el centro y el sudeste de la provincia.
De cara al corto y mediano plazo, las previsiones oficiales trazan un panorama dispar. Para el trimestre integrado por junio, julio y agosto, el SMN prevé una estación seca en la franja oeste de Santiago del Estero, mientras que para el resto de la superficie provincial no se vislumbra una tendencia definida en materia de lluvias. No obstante, se esperan temperaturas medias superiores a los valores normales en toda la provincia.
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