El cierre de la campaña 2025/26 dejó una productividad media de 3.100 kilos por hectárea, con resultados superiores a los registros históricos en más del 90% de los partidos relevados. Este escenario tuvo lugar gracias a que las lluvias de febrero permitieron revertir buena parte del deterioro provocado por el calor y la falta de agua durante enero.
De acuerdo con la Bolsa de Cereales y Productos de Bahía Blanca (BCP) la siembra había comenzado con una proyección de 2,4 millones de hectáreas, frente a una referencia habitual de 2,6 millones. Sin embargo, los excesos hídricos y la falta de piso para ingresar a los campos profundizaron la reducción y la implantación finalizó en 2,26 millones, cerca de un 13% menos respecto de las cinco temporadas previas.
Los mayores ajustes se registraron en las zonas norte y centro, donde se destinaron al cultivo alrededor de 100.000 y 200.000 hectáreas menos, respectivamente. A pesar de esa caída, la recuperación de los lotes y el desempeño general de los planteos permitieron sostener un balance productivo favorable.
Con un verano que presentó temperaturas elevadas y escasez de precipitaciones, especialmente en enero, tuvo lugar un desarrollo heterogéneo que demoró el desarrollo de numerosas parcelas. Sin embargo, desde mediados de febrero, el regreso de las lluvias modificó el escenario y elevó las expectativas de cosecha.
Rindes que marcaron la diferencia
Los mejores resultados superaron los 5.000 kilos por hectárea en departamentos del noreste de La Pampa y partidos del noroeste bonaerense. En el otro extremo, los mínimos descendieron hasta 700 kilos, principalmente en planteos de segunda y sectores ganaderos del centro y sudeste de Buenos Aires.
Laprida, Benito Juárez y Adolfo González Cháves estuvieron entre los distritos más afectados. Allí se observaron fallas de implantación en ambientes bajos o anegados durante las primeras etapas, con pérdidas que, en algunos casos, excedieron el 50% de la densidad inicial.
Las tres zonas analizadas finalizaron por encima de sus antecedentes. El norte promedió 3.700 kilos por hectárea, un 18% más; el centro llegó a 2.400 kilos, con una suba del 8%; y el sur registró 1.900 kilos, un incremento del 23%.
La mayor participación correspondió al norte, con el 51% del total, seguido por el centro, que aportó el 47% y el sur concentró apenas el 2%. Entre los principales partidos productores se ubicaron General Villegas, Pehuajó, Rivadavia, Trenque Lauquen, Daireaux, Azul, Coronel Suárez, Tres Arroyos, San Cayetano y Adolfo González Cháves.
Exportaciones y comercialización
Entre abril de 2025 y marzo de 2026, el Puerto de Bahía Blanca despachó 2.703.440 toneladas de poroto, un 95% más que las 1.389.868 toneladas del ciclo comercial anterior. China absorbió el 89% de esos envíos, mientras que Corea del Sur, Arabia Saudita y Singapur aparecieron como destinos de menor participación.
En el plano nacional, las estimaciones de producción se ubicaron entre 49,7 y 51,5 millones de toneladas. Y la comercialización llegó a 21 millones, un nivel cercano al promedio de los últimos cinco períodos, pero inferior a los 25,5 millones registrados a igual fecha del año anterior.
Por su parte, la molienda acumuló 15,6 millones de toneladas entre enero y mayo, un 2,7% menos en la comparación interanual. En materia de valores, la cotización FOB del poroto avanzó un 12% y llegó a US$447 por tonelada, mientras que Chicago terminó el ciclo en US$439,7, un 16% por encima del punto de partida.
El mercado mundial amplió la oferta y el comercio
A escala global, la campaña finalizó con una producción de 429,2 millones de toneladas, apenas un 0,3% por encima del ciclo anterior. El crecimiento estuvo impulsado por Brasil, que obtuvo 180 millones de toneladas y aumentó un 4,3% interanual, y Paraguay, con 12,1 millones y una expansión del 18,6%. En contraste, Estados Unidos y Argentina registraron caídas inferiores al 3%.
En cuanto a la molienda llegó a 371,1 millones de toneladas, lo que representó una mejora del 3,3%. El avance fue traccionado principalmente por Estados Unidos, con un incremento del 8,4%, y Brasil, con una suba del 5,7%, a partir de políticas orientadas a promover la industria de los biocombustibles.
Las exportaciones también crecieron y alcanzaron 186,7 millones de toneladas, un 1,4% más que en la temporada previa. Los despachos aumentaron un 14,4% en Argentina, un 11,5% en Brasil y un 27,9% en Paraguay, compensando la caída del 19,8% anotada por Estados Unidos.
Parte de este movimiento respondió al redireccionamiento de la demanda china de poroto hacia los proveedores sudamericanos, en medio de los conflictos comerciales entre el gigante asiático y el mercado estadounidense. Este escenario, junto a otros conflictos relacionados con el petróleo y los biocombustibles, establecieron una tendencia positiva durante la campaña a pesar de la alta volatilidad.
De esta manera, la cotización Chicago cerró por encima de los valores iniciales en un 16% (439,7 u$s/tn), alcanzando un máximo de u$s 445,7/tn. Así, la campaña concluyó con un doble respaldo, por un lado, rindes que compensaron el recorte de superficie y, por el otro, un escenario externo que sostuvo los precios y amplió las oportunidades comerciales para Sudamérica.
