Brecha productiva

La soja mostró una brecha que preocupó a los especialistas

Advirtieron que el cultivo todavía tiene una brecha de rendimiento cercana al 30% y que menos del 50% del área recibe fertilización

1 Jul 2026

En el marco de una jornada realizada por FERTILIZAR Asociación Civil y la Asociación de la Cadena de la Soja Argentina (ACSOJA) en la Unidad Integrada Ramallo, la baja fertilización en soja volvió a quedar en el centro del debate técnico. Durante la actividad especialistas analizaron cómo el manejo de nutrientes puede convertirse en una herramienta clave para mejorar rindes, calidad de grano y competitividad del complejo sojero argentino.

Uno de los primeros ejes estuvo enfocado en el mercado mundial de fertilizantes. Al respecto, los ingenieros integrantes de FERTILIZAR AC, María Fernanda González Sanjuan y Franco Córdoba, detallaron que el consumo promedio anual de fertilizantes en la Argentina alcanza los 5,1 millones de toneladas. De ese total, el 56% corresponde a nitrogenados, el 37,3% a fosfatados, el 3,5% a azufrados, el 1,2% a potásicos y el 2% a otros productos.

En ese contexto, la producción nacional ronda los 1,8 millones de toneladas, por lo que una parte relevante del abastecimiento depende de las importaciones. Esa condición vuelve al mercado local especialmente sensible a las variaciones de la oferta internacional, los costos de la energía y la logística global.

En cuanto al origen externo, los especialistas señalaron que los fertilizantes nitrogenados que importa la Argentina provienen principalmente de Egipto, Argelia, Nigeria y los países del Golfo Pérsico. En el caso de los fosfatados, los principales proveedores son Marruecos, China, Estados Unidos y Rusia. Además, indicaron que el 75% de los fertilizantes ingresa al país por los puertos de San Nicolás, San Lorenzo y Rosario.

Una brecha cercana al 30%

El segundo bloque de la jornada estuvo centrado en el impacto de la nutrición sobre el rendimiento y la calidad de la soja. González Sanjuan y el presidente de FERTILIZAR AC, Roberto Rotondaro presentaron resultados de redes de ensayos de largo plazo, que muestran el potencial de una fertilización balanceada para incrementar la productividad del cultivo.

Los especialistas advirtieron que la soja todavía presenta una brecha de rendimiento cercana al 30%, lo que marca un amplio margen para aumentar la producción a partir de un manejo nutricional más eficiente. También expresaron preocupación por la disminución del contenido de proteína en los granos.

En ese sentido, destacaron que la inoculación con rizobios y una nutrición equilibrada con fósforo y azufre, combinadas con rotaciones con gramíneas bien fertilizadas, pueden contribuir a sostener e incluso mejorar los niveles de proteína, según el ambiente y la genética del cultivo.

"Si bien la soja tiene altos requerimientos de nitrógeno, este nutriente es principalmente provisto por las bacterias en sus raíces, por lo tanto, es importantísimo priorizar esa simbiosis y contribuir a cuidar la materia orgánica del suelo y el ambiente edáfico", señalaron los especialistas.

Y añadieron: "Agregar fertilizante nitrogenado no es indicado ya que se inhibiría ese proceso tan eficiente con la bacteria y tan eficiente como fuente nitrogenada de las leguminosas."

Menos del 50% del área recibe fertilización

El diagnóstico también apuntó al bajo nivel de fertilización que registra la soja en comparación con otros cultivos. Mientras maíz y trigo concentran la mayor parte del consumo de fertilizantes y alcanzan niveles cercanos al 90% de la superficie sembrada, en soja menos del 50% del área recibe fertilización.

Además, las dosis aplicadas son considerablemente menores a las recomendadas. Para los especialistas, esa diferencia abre una oportunidad para mejorar la eficiencia productiva y evitar el progresivo agotamiento de nutrientes en los suelos.

En esta línea González Sanjuan afirmó: "Sobre la soja existe la idea de que responde poco a la fertilización o de que alcanza con el fertilizante aplicado al trigo cuando pensamos en soja de 2da, pero la evidencia demuestra que una estrategia nutricional adecuada permite cerrar brechas de rendimiento logrando más de 800 kg por hectárea de respuesta, mejorar el contenido de proteína cerca de 1% y evitar el empobrecimiento de los suelos".

Rotondaro fue más enfático al advertir sobre el impacto de sostener este esquema en el tiempo, y aseguró que "durante muchos años la soja fue vista como un cultivo al que se le podía exigir sin devolverle nutrientes". Además, agregó: "Hoy sabemos que ese camino tiene un límite. Si no corregimos esa situación, estamos comprometiendo la sustentabilidad de todo el sistema agrícola y comprometiendo la sostenibilidad de nuestro país como proveedor de alimentos al mundo".

El cierre estuvo a cargo del presidente de ACSOJA, Rodolfo Rossi, quien también abordó el problema de la escasa fertilización, las brechas de rinde y el rol de la Argentina como uno de los principales productores y exportadores mundiales de soja y derivados. Además, adelantó que la Conferencia Mundial de Investigación en Soja 2027 se realizará en Rosario entre el 4 y el 7 de abril, posicionando al país como sede del principal encuentro científico y tecnológico dedicado al cultivo. 

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