La balanza comercial de los principales productos derivados de la soja dejó un saldo positivo de USD 1.260 millones. La contracción respondió principalmente a una disminución del 24,4% en los volúmenes exportados, que no pudo ser compensada por la mejora del 9,1% en los precios.
Los despachos del complejo totalizaron USD 1.725 millones durante julio. En la comparación interanual, la mayor caída se produjo en los porotos de soja, cuyas colocaciones se desplomaron 73,7% debido a una reducción del 75% en las cantidades.
En cambio, los productos industrializados mostraron un comportamiento favorable. La harina y los pellets alcanzaron USD 810 millones, con un crecimiento del 9,9%, mientras que el aceite en bruto aportó USD 663 millones y avanzó 5,4%.
Por su parte, las importaciones ascendieron a USD 465 millones. El incremento fue explicado por una expansión del 66,8% en los volúmenes adquiridos y una suba del 10,7% en los valores unitarios.
Estas operaciones correspondieron fundamentalmente a mercadería ingresada bajo el régimen de importación temporaria para su procesamiento. El 89,5% del abastecimiento provino de Paraguay, mientras que el 10,5% restante de Brasil.
El maíz lideró las exportaciones
Más allá del retroceso sojero, el maíz se convirtió en el principal producto exportado por la Argentina durante el mes. Los envíos del cereal sumaron USD 1.104 millones y explicaron el 12,5% de la facturación nacional por ventas al exterior.
La harina y los pellets de soja ocuparon el tercer lugar entre los bienes más comercializados, con una participación del 9,1%, seguidos por el aceite de la oleaginosa, que representó el 7,5%. También ingresaron entre los diez primeros la carne bovina congelada y deshuesada, el aceite de girasol y los porotos de soja.
En ese contexto, las manufacturas de origen agropecuario generaron USD 3.068 millones y crecieron 4,9% interanual. El avance estuvo impulsado principalmente por las carnes y sus preparados, junto con los residuos y desperdicios de la industria alimentaria.
Sin embargo, el aumento de la facturación estuvo sostenido por una mejora del 12,9% en los precios, ya que las cantidades comercializadas bajaron 7,2%. Los productos primarios también mostraron una merma del 0,6%, afectada especialmente por las semillas y los frutos oleaginosos.
Un saldo menor en los primeros siete meses
Entre enero y julio, el complejo sojero acumuló un superávit de USD 7.972 millones, un 8,3% inferior al registrado durante igual período de 2025. Las exportaciones alcanzaron USD 10.575 millones y apenas crecieron 0,7%, mientras las importaciones aumentaron 43,2% y llegaron a USD 2.603 millones.
El balance de los primeros siete meses reflejó una mayor valorización de los embarques, pero también una menor disponibilidad física, ya que los precios subieron 5,8% mientras que los volúmenes retrocedieron 4,8%. Así, la mejora de los derivados industriales logró amortiguar solo parcialmente la fuerte disminución observada en los envíos del grano sin procesar.
