El déficit de alimento durante los meses más fríos condiciona la productividad de los establecimientos ganaderos del sur argentino. De acuerdo con Expoagro, frente a esta limitación, investigadores del INTA Valle Medio evaluaron una alternativa capaz de sostener los rodeos mediante pastoreo directo.
La iniciativa surgió luego de una gira técnica realizada en Nueva Zelanda por productores argentinos. Allí, el equipo encabezado por Verónica Favere, jefa de la Agencia de Extensión del INTA, observó el empleo de un cultivo hortícola para alimentar animales en condiciones climáticas similares a las de la región norpatagónica.
Las investigaciones sobre su adaptación y rendimiento comenzaron en 2017. Desde entonces, se completaron ocho ciclos del sistema y actualmente ya se comercializan tanto las semillas como el fertilizante necesario para su implantación.
Este recurso posee un valor energético comparable con el de un grano de maíz y permite concentrar una elevada carga animal en superficies reducidas, y puede utilizarse tanto en áreas irrigadas como en ambientes de secano. En lotes bajo riego, Favere señaló que existen productores que "tienen más de 40 animales por hectáreas durante 120 días y producen 4000 kg de carne por hectárea".
Más peso y terminación a campo
Una comparación realizada en 2025 entre bovinos sometidos a un engorde tradicional y ejemplares terminados con remolacha mostró una alta capacidad de carga y un importante volumen de carne obtenido por unidad de superficie. El consumo se efectúa directamente en el lote, con un funcionamiento semejante al pastoreo rotativo.
En cuanto a las ganancias promedio, se ubicaron entre 0,8 y 1 kilo por cabeza por día desde el inicio de la alimentación. Durante la etapa final, los incrementos superaron el kilo diario y los animales pudieron salir gordos del establecimiento sin pasar por un corral.
Los ejemplares presentaron buen engrasamiento y grasa blanca. A su vez, las hojas aportaron entre 22% y 24% de proteína bruta, mientras que las raíces registraron una concentración energética de 3,2 megacalorías de energía metabolizable por kilo de materia seca.
Otra ventaja fue su capacidad de recuperación luego de episodios de sequía y granizo, una característica que la otorgó una ventaja competitiva frente a otras opciones, como el maíz. A pesar de que los primeros análisis todavía son insuficientes para obtener conclusiones definitivas, indicaron que la carne reúne características similares a la terminada a pasto y posee más antioxidantes que la proveniente de animales engordados a corral.
Alto impacto, pero con exigencias de manejo
En Cholila, Chubut, un productor consiguió alimentar 100 vacas durante todo el invierno con apenas dos hectáreas. En secano, aunque los rindes son menores, unas pocas parcelas pueden sustituir amplias extensiones de verdeos y liberar terreno para otras actividades.
La inversión necesaria para implementar este tipo de forraje se ubica entre US$1.800 y US$2.000 por hectárea. No obstante, Favere sostuvo que "la alta productividad hace que el costo sea muy bajo".
En la actualidad, la superficie sembrada con remolacha forrajera en la Argentina ronda las 2.400 hectáreas. Su expansión exige adaptar un cultivo intensivo a la dinámica ganadera donde la siembra se realiza en primavera, requiere maquinaria de precisión y la semilla debe colocarse a no más de 1,5 centímetros de profundidad.
La correcta implantación durante los primeros estadios será determinante para que esta alternativa amplíe su adopción. Si logra integrarse al manejo de los establecimientos, podría reducir el déficit alimentario invernal y mejorar la eficiencia de la producción de carne en las regiones más frías del país.
Fuente: Expoagro.
