La Región Centro avanzó con una propuesta conjunta para implementar un esquema diferencial de vacunación contra la fiebre aftosa en vacas lecheras. El planteo fue elevado ante la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación y busca disminuir el impacto que la inmunización puede generar sobre la producción de leche durante la lactancia.
La iniciativa fue elaborada por los equipos técnicos de Santa Fe, Córdoba y Entre Ríos, que propusieron trasladar la aplicación de la vacuna al período de secado o presecado. De esta manera, la inmunización se realizaría cuando el animal no está en ordeñe, con el objetivo de evitar mermas productivas en los tambos.
En este sentido, los equipos técnicos que participaron en la elaboración de la propuesta señalaron que "el objetivo es que la vacuna cumpla su función sin que el tambo pierda litros de leche". Y agregaron: "Si la aplicamos durante el período seco, el animal no está produciendo y evitamos la merma que hoy afecta a los productores. Es una medida práctica, pensada para preservar la sanidad y, al mismo tiempo, mejorar la rentabilidad de la actividad lechera".
El planteo cuenta con el respaldo de los gobiernos de las tres provincias y forma parte de la agenda de trabajo de la Región Centro como bloque de integración productiva. La iniciativa busca impulsar políticas con impacto directo en las principales cadenas de valor, entre ellas la lechería.
El impacto productivo de la vacunación
La propuesta surge a partir de una necesidad detectada en las mesas técnicas del sector. Según el planteo, la vacunación durante la lactancia provoca una respuesta inmunológica que incrementa la demanda energética del animal y puede generar una disminución transitoria de la producción de leche.
A ese efecto se suma que el desarrollo de anticuerpos protectores requiere hasta quince días posteriores a la aplicación de la vacuna. Durante ese período también puede resentirse la eficiencia productiva, un punto clave para establecimientos que trabajan con márgenes ajustados.
El esquema diferencial tendría carácter optativo, por lo que los productores podrían adherir de manera voluntaria. En todos los casos, se mantendrían los estándares sanitarios y los objetivos establecidos por los programas nacionales de control y erradicación de la fiebre aftosa.
Una agenda común para la lechería
La propuesta fue suscripta por el ministro de Bioagroindustria de Córdoba, Sergio Busso, el ministro de Desarrollo Económico de Entre Ríos, Guillermo Bernaudo, y el ministro de Desarrollo Productivo de Santa Fe, Gustavo Puccini. Los funcionarios destacaron que el proyecto es resultado de un trabajo articulado entre las tres provincias.
El planteo se enmarca en una agenda más amplia de la Región Centro vinculada a la sanidad animal, la competitividad agroindustrial, la infraestructura y la conectividad. También reafirma el compromiso de las provincias de acompañar a las cadenas productivas, las pymes y el desarrollo del interior productivo.
Con esta iniciativa, la Región Centro busca ordenar una demanda puntual de los tambos y convertirla en una herramienta de gestión sanitaria y productiva. El desafío será compatibilizar la eficiencia económica de la actividad lechera con la continuidad de los programas sanitarios que sostienen el estatus del rodeo argentino.
