La peste porcina africana (PPA) vuelve a generar preocupación en la producción porcina de Hungría. El laboratorio de la Autoridad Nacional de Seguridad de la Cadena Alimentaria (Nébih) confirmó la presencia del virus en una explotación de aproximadamente 1.850 cerdos de engorde ubicada en Lakócsa, en el condado de Somogy. La confirmación se produjo el 9 de agosto, luego de que los animales presentaran signos clínicos compatibles con la enfermedad, entre ellos fiebre, debilidad y diarrea, además de registrarse varias muertes dentro del establecimiento. Tras la confirmación, el veterinario jefe nacional, Imre Nemes, ordenó el cierre inmediato de la explotación y la aplicación de las medidas sanitarias correspondientes. Los aproximadamente 1.850 animales que integran el establecimiento están siendo sacrificados.
Un foco en una zona donde ya circulaba el virus
El caso de Lakócsa adquiere particular relevancia porque la explotación se encuentra en una región que ya estaba considerada zona infectada por PPA. En esa área, los equipos sanitarios habían detectado previamente el virus en diferentes muestras tomadas de jabalíes, lo que coloca a la fauna silvestre entre las posibles vías de introducción del patógeno en la explotación comercial. La situación en el sur de Hungría ya venía siendo seguida con atención. En febrero, Nébih había advertido sobre un fuerte deterioro de la situación epidemiológica en los jabalíes de la vecina provincia de Baranya, donde el virus se estaba propagando rápidamente, favorecido por una elevada densidad de fauna silvestre. La autoridad había señalado entonces como prioridad evitar el salto de la enfermedad hacia los cerdos domésticos. La propia Nébih señala que la PPA está presente en Hungría desde 2018, principalmente en jabalíes, mientras que el primer caso confirmado en cerdos domésticos se produjo recién en junio de 2026.
Tres kilómetros de protección y diez de vigilancia
Como consecuencia del nuevo foco, las autoridades establecieron una zona de protección de 3 kilómetros alrededor de la explotación y una zona de vigilancia de 10 kilómetros. En ambas áreas se aplican restricciones destinadas a evitar la propagación del virus, particularmente sobre el movimiento de animales y productos porcinos. Además, Nébih inició una investigación epidemiológica para determinar cómo ingresó el virus a la granja y establecer si existe riesgo de transmisión hacia otras explotaciones. La investigación incluye el análisis de la propia explotación, su entorno y las granjas que pudieron haber tenido algún tipo de contacto epidemiológico con el establecimiento afectado.
Nébih inició una investigación epidemiológica para determinar cómo ingresó el virus a la granja y establecer si existe riesgo de transmisión hacia otras explotaciones.
Segundo foco en cerdos domésticos en 2026
El nuevo caso de Somogy tiene una relevancia adicional porque se produce apenas dos meses después de que Hungría confirmara su primer foco de PPA en cerdos domésticos. A comienzos de junio, Nébih confirmó el virus en una explotación de cerdos domésticos del condado de Szabolcs-Szatmár-Bereg. Posteriormente, la autoridad informó que las muestras tomadas en el entorno del establecimiento resultaron negativas y que no se habían registrado nuevos focos en esa zona. El nuevo episodio demuestra, sin embargo, que la presión epidemiológica continúa siendo elevada, particularmente en aquellas regiones donde existe circulación sostenida del virus entre jabalíes.
El nuevo episodio demuestra, sin embargo, que la presión epidemiológica continúa siendo elevada, particularmente en aquellas regiones donde existe circulación sostenida del virus entre jabalíes.
El desafío: evitar el salto de la fauna silvestre a las granjas
La experiencia europea muestra que los jabalíes cumplen un papel central en la persistencia y dispersión de la PPA. Para las explotaciones comerciales, esto vuelve crítica la aplicación de medidas estrictas de bioseguridad, especialmente en zonas donde existe circulación del virus. El patógeno puede ingresar a una granja no solamente mediante el contacto directo entre animales, sino también a través de personas, vehículos, ropa, herramientas u otros elementos contaminados. Nébih insiste en la necesidad de mantener las explotaciones cerradas y evitar cualquier contacto directo o indirecto entre los cerdos domésticos y los jabalíes.
Impacto sobre el comercio y la producción
La peste porcina africana no representa un riesgo para las personas: el virus afecta exclusivamente a los suidos, es decir, cerdos domésticos y jabalíes. Sin embargo, sus consecuencias para la producción pueden ser muy importantes debido a la elevada mortalidad, al sacrificio sanitario de los animales afectados y a las restricciones comerciales que pueden derivarse de los focos. La Unión Europea aplica un sistema de regionalización sanitaria para contener los focos de PPA. Las zonas afectadas quedan sujetas a restricciones específicas sobre el movimiento y comercialización de animales y productos, con el objetivo de limitar el impacto de la enfermedad sobre el conjunto del sector. La normativa comunitaria establece medidas especiales de control específicas para la peste porcina africana. El caso de Lakócsa vuelve a poner en primer plano uno de los principales desafíos para la porcicultura europea: contener un virus que permanece instalado en la fauna silvestre y evitar que esa presión epidemiológica termine alcanzando a las explotaciones comerciales.
Para Hungría, el foco es especialmente sensible porque se trata del segundo episodio confirmado en cerdos domésticos en apenas dos meses, después de años en los que la enfermedad había permanecido principalmente asociada a las poblaciones de jabalíes.
