La invernada volvió a mostrar que el negocio ya no se define solo por comprar y vender rápido. Con el ternero todavía en valores elevados y una demanda más selectiva, los sistemas que apuntan a sumar kilos mediante recría ganaron protagonismo frente a los esquemas de engorde corto.
De acuerdo al último informe de AZ Group, el mercado de invernada transitó la semana con correcciones en varias categorías, especialmente entre los machos. El ternero de 160 a 180 kilos promedió $6.256 por kilo, con una baja semanal del 3,5%, mientras que los novillitos de 260 a 300 kilos retrocedieron 4,8% y se ubicaron en $4.799 por kilo. En los terneros más livianos, de 130 a 160 kilos, el valor promedio fue de $6.397 por kilo, con una caída del 1,8%.
Sin embargo, estas variaciones no muestran un cambio de tendencia, ya que las bajas responden al avance normal de la zafra y a una demanda que selecciona con más precisión qué va a comprar, pero las categorías con mejor potencial para recría siguen encontrando interés. En ese contexto, producir más kilos aparece como una respuesta defensiva frente al alto costo inicial de la hacienda.
En las hembras, el comportamiento fue más estable, porque las terneras de 150 a 170 kilos prácticamente no variaron y promediaron $5.934 por kilo, mientras que las de 170 a 190 kilos subieron 2,8% hasta $5.968. En cambio, las vaquillonas más pesadas acompañaron el ajuste, y las de 210 a 250 kilos cayeron 2,6% y por su parte las de 250 a 290 kilos bajaron 4,3%.
Los vientres preñados se mantuvieron en valores elevados, con la vaca nueva preñada en $2.226.325 por cabeza y la vaquillona preñada en $2.159.156. En dólares, los valores se ubicaron en torno a u$s1.596 y u$s1.639, respectivamente, lo que confirma que el negocio de base sigue sostenido por expectativas firmes sobre la producción futura.
Cañuelas operó con poco volumen
En el Mercado Agroganadero de Cañuelas, la semana también dejó un escenario de estabilidad relativa, aunque con movimientos dispares entre categorías. Con pocos días de operatoria, se comercializaron 14.362 cabezas, un volumen acotado que no alcanzó para modificar de manera significativa la dinámica general de la plaza.
El precio promedio del MAG se ubicó en $3.637 por kilo vivo, con una mejora semanal del 3,7%. Sin embargo, los novillos promediaron $4.155 y retrocedieron 1,2%, mientras que los novillitos quedaron en $4.641, con una baja del 0,7%. Las vacas, que concentraron el 35,4% de la hacienda comercializada, fueron la principal categoría en volumen y mostraron una suba del 1,3%.
Entre las categorías livianas, los novillitos de 300 a 390 kilos alcanzaron $4.941 por kilo, con una baja del 0,9%, mientras que los novillitos de 391 a 430 kilos subieron 1,8% hasta $4.564. En vaquillonas, las de 270 a 390 kilos avanzaron levemente hasta $4.691, pero las de 391 a 430 kilos cayeron casi 2% y cerraron en $3.847.
En los lotes de interés exportador, los novillos pesados de más de 460 kilos retrocedieron 2,1% y se ubicaron en $4.220 por kilo, mientras que los novillos livianos recuperaron aumentaron un 3,1%, hasta $4.499. Allí la demanda volvió a marcar diferencias según calidad, peso y destino comercial.
Mientras tanto, ell indicador ternero/novillo se ubicó en 1,51 kilos de novillo por cada kilo de ternero, con una mejora cercana al 2% frente a la semana anterior. Esto se explicó porque el ternero cayó con más fuerza que el novillo, lo que alivió parcialmente el costo de reposición.
En un mercado que corrige sin perder el sostén, la recría aparece como el eje de la estrategia ganadera. Y la selectividad compradora obliga a mirar con más cuidado la calidad y el potencial de cada lote, pero la firmeza de fondo sigue asociada a una oferta limitada y a la necesidad de transformar kilos livianos en hacienda de mayor valor.
