Carne argentina

La industria frigorífica se divide entre el impulso externo y el freno local

Las empresas adjudicatarias de la Cuota Hilton aumentaron su actividad un 4%, impulsado por los mejores valores internacionales, mientras el resto retrocedió cerca del 17%

30 Sep 2026

Entre enero y agosto, la industria procesó 8,13 millones de vacunos, casi un 10% menos que en igual período de 2025. La menor disponibilidad de hacienda presionó sobre las plantas, aunque con consecuencias distintas según su inserción comercial, ya que vender al exterior permitió sostener el ritmo de trabajo, mientras abastecer al consumo local resultó cada vez más difícil.

De acuerdo con el último análisis realizado por Rosgan, la nómina de adjudicatarios de la Cuota Hilton 2026/27 permite aproximarse a esa diferencia. Las 44 firmas que recibieron cupos en la categoría "industrias" procesaron 3,19 millones de cabezas durante los primeros ocho meses del año, frente a las 3,07 millones del mismo tramo anterior, elevando su volumen en un contexto de caída general.

Por el contrario, los demás establecimientos habrían faenado aproximadamente 4,94 millones de animales, cerca de un millón menos que un año atrás. Cabe aclarar que no existen estadísticas oficiales que permitan identificar con precisión el destino de la producción de cada planta, por lo que esta agrupación constituye una aproximación al comportamiento de ambos segmentos.

Los precios externos sostienen el negocio

La distancia entre los dos grupos también aparece en el valor al que venden sus productos. En agosto, el precio promedio de la carne exportada alcanzó los USD 5.556 por tonelada, un 26% más que un año antes, una mejora que favoreció la continuidad de las operaciones y dio mayor capacidad para afrontar una estructura de costos elevada.

En cambio, en las carnicerías las cotizaciones llevan cinco meses prácticamente sin aumentos. El promedio de los cuatro cortes vacunos relevados por el INDEC se ubicó en $18.533 por kilo, con una suba nominal acumulada del 16% en el año, frente a una inflación del 33,5% para el mismo período.

Ese atraso reduce el margen para trasladar los mayores gastos al mostrador. La pérdida de poder adquisitivo, sumada al peso de los servicios y otros consumos básicos sobre el presupuesto familiar, obliga a los hogares a restringir compras o elegir opciones más económicas.

En este contexto, los más de 4,5 kilos por habitante que la carne vacuna dejó de abastecer en el último año encuentran una compensación parcial en la carne de pollo y cerdo. Por eso, aun con una oferta bovina más limitada, las cotizaciones domésticas tienen dificultades para reaccionar.

Una oferta limitada y más producción destinada al exterior

La hacienda en pie mantuvo valores relativamente estables e incluso registró algunos retrocesos durante el último mes. El alivio alcanzó especialmente a los operadores volcados a la plaza local, aunque una mejora adicional en la relación de compra y venta podría resultar insuficiente frente a los costos de estructura y el bajo uso de las instalaciones.

Durante los primeros ocho meses del año, los embarques absorbieron el 30% de la carne producida, frente al 25,8% del mismo período anterior, con una tendencia creciente en los últimos meses. Esa mayor participación ya modifica el escenario en el que opera la cadena frigorífica.

Hacia los próximos años, el desafío combina una disponibilidad ganadera restringida con una demanda internacional que conserva su dinamismo. Bajo esas condiciones, las ventas externas tenderían a ganar espacio dentro del destino de la producción argentina. 

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