La iniciativa surgió tras una reunión entre representantes del INTA, Gensus y la firma española Guadalsem durante una recorrida por zonas algodoneras de Sevilla y Cádiz. El acuerdo permitirá medir el desempeño de genética desarrollada por el INTA Sáenz Peña y estudiar sus posibilidades de ingreso al mercado europeo.
La evaluación comenzará con una docena de materiales y, según los resultados, se elegirán aquellos que muestren mejor adaptación para avanzar, cuando corresponda, con los trámites de registro y una eventual venta de semillas en España. Durante el proceso, el INTA aportará las variedades, Gensus su trabajo en multiplicación y comercialización y Guadalsem el conocimiento de las condiciones de cultivo y del mercado español.
De acuerdo con el INTA, España, Grecia y Turquía conforman un mercado potencial cercano a las 800.000 hectáreas de algodón. Para los materiales argentinos, la prueba en suelo español será el primer paso para conocer si pueden responder a esa demanda.
El investigador del INTA Sáenz Peña, Mauricio Tcach, explicó: "Esta línea de investigación dio origen a Arandú INTA BGRR IMIcott, presentada en 2026 como la primera variedad resistente a imidazolinonas que se cultivará en la Argentina". Su desarrollo mediante mutagénesis, en lugar de transgénesis, cobra relevancia ante los requisitos europeos de trazabilidad y de genética sin organismos genéticamente modificados.
Un intercambio en ambos sentidos
La cooperación también contempla el envío de variedades de Guadalsem a la Argentina. Su comportamiento se estudiará en ambientes productivos locales, de modo que las instituciones puedan comparar materiales y reunir información para futuros desarrollos.
"Históricamente, el INTA desarrollaba una tecnología y después la licenciaba. En este caso, participa de un proceso de mayor interacción con el sector privado, con evaluación conjunta de materiales, intercambio de germoplasma y perspectivas de cocreación", afirmó Tcach. Además, la colaboración abre una posibilidad para los desarrollos de fibra extralarga del INTA Sáenz Peña, orientados a obtener características de calidad requeridas por la industria textil.
Por el momento, el avance dependerá de lo que indiquen los ensayos: solo después de comprobar la adaptación de las variedades se definirá cuáles pueden seguir el camino hacia el mercado europeo. Los resultados mostrarán si la genética argentina tiene potencial para responder a las exigencias productivas de España y dar el primer paso hacia su comercialización.
