Conocer el origen y el manejo detrás de las hortalizas que consumimos diariamente se ha vuelto fundamental para quienes buscan una alimentación saludable y, al mismo tiempo, respaldar a las familias agricultoras. En las ciudades, los procesos de producción y distribución de alimentos suelen quedar desdibujados. Así lo indican desde la Facultad de Agronomía de la UBA (FAUBA), desde donde impulsan un proyecto de extensión que busca acercar la horticultura sustentable a los consumidores de la región metropolitana.
La agroecología como modelo alternativo
Frente a la agricultura industrial, dependiente de agroquímicos, combustibles y otros insumos externos, la agroecología se consolida como un modelo alternativo, definido tanto como una ciencia, una práctica y un movimiento social. Para los especialistas de la FAUBA, este enfoque no se limita a la obtención de alimentos sanos, sino que incorpora de manera integral la salud de quienes trabajan la tierra, de los consumidores y del propio agroecosistema, promoviendo además esquemas de comercio justo.
Un sello basado en la participación
Para que los consumidores puedan identificar el origen de estos alimentos, la institución coordina el Sistema Participativo de Garantías (SPG), una propuesta de validación que se diferencia de las certificaciones orgánicas tradicionales por su carácter colectivo. En este espacio convergen productores, consumidores, estudiantes de diversas carreras y docentes de múltiples cátedras.
El equipo evalúa periódicamente a las quintas hortícolas del AMBA mediante seis indicadores de transición que analizan aspectos sociales, económicos y ambientales. Todo el proceso se desarrolla bajo una mirada agroecológica e integral, lo que permite aumentar la transparencia en los manejos de cultivo de forma participativa.
Garantías vigentes en la Feria de Agronomía
Los resultados de estas evaluaciones se plasman de forma concreta en garantías de transición agroecológica que se exhiben directamente en la Feria del Productor al Consumidor de la FAUBA. Desde el inicio del proyecto en 2017, el SPG ya ha entregado más de veinte de estas credenciales, permitiendo a los visitantes elegir alimentos saludables con la seguridad de estar apoyando un modelo sustentable.
"Detrás de cada hortaliza comercializada existe un esfuerzo colectivo que entrelaza a la ciencia con el compromiso por el ambiente, la salud y la soberanía alimentaria", concluyen desde el proyecto.
