El complejo aceitero argentino alcanzó su mayor volumen de ventas externas para los primeros ocho meses de un año, con el mercado indio como principal motor. Según los datos del INDEC analizados por la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), los despachos se repartieron entre 4,1 millones de toneladas del derivado de la soja y 1,4 millones del obtenido de la semilla de girasol.
En girasol, las toneladas embarcadas marcaron un máximo histórico, en línea con la cosecha récord de la campaña 2025/26. En soja, el acumulado de enero a agosto fue el tercero más alto de la serie, detrás de 2021 y 2025, aunque los envíos desde el inicio del ciclo comercial en abril alcanzaron un techo de 2,92 millones de toneladas.
En este escenario, India recibió 2,46 millones de toneladas de aceite de soja y 750.000 de girasol durante los primeros ocho meses de 2026. En conjunto, las colocaciones rondaron los 3,2 millones de toneladas, el mayor registro para ese destino en igual período de toda la serie.
Un comprador que busca alternativas
La expansión argentina coincidió con un fuerte ritmo de compras del principal importador mundial de aceites vegetales. Las estimaciones preliminares de LSEG/Refinitiv indican que India podría cerrar la campaña 2025/26 con adquisiciones por 16,6 millones de toneladas, un nuevo récord histórico.
Dentro de esa demanda, el aceite de soja ganó protagonismo frente al retroceso de la palma en los últimos años. Las importaciones indias del producto sojero alcanzaron 5,5 millones de toneladas en 2024/25 y podrían subir a 5,7 millones en el ciclo actual, una evolución favorable para Argentina como principal exportador mundial.
El país también sostuvo su posición como mayor abastecedor de aceites vegetales de India, alcanzada en 2025. Según la Asociación de Extractores por Solvente de la India, entre noviembre de ese año y agosto de 2026 los envíos argentinos totalizaron 3 millones de toneladas, por encima de Malasia con 2,62 millones e Indonesia con 2,58 millones.
Un escenario global favorable para la Argentina
Las dificultades productivas y logísticas en el Mar Negro contribuyeron a ese avance, ya que Rusia y Ucrania concentran cerca de dos tercios de las exportaciones mundiales de aceite de girasol, pero la menor disponibilidad y los ataques a infraestructura portuaria complicaron el abastecimiento. Ante la demanda previa a la temporada de festividades, los compradores indios reemplazaron parte de ese producto por otras opciones y los embarques argentinos de aceite de soja marcaron un récord para agosto.
A ese escenario se sumó una reducción de aranceles para contener los precios internos. India bajó del 10% al 5% los derechos sobre los aceites crudos de palma y soja, y del 16,5% al 5,5% los aplicados al girasol. La medida mejora la competitividad de los productos importados y podría dar un impulso adicional a las ventas argentinas.
El biodiésel cambia el reparto del mercado
El mayor consumo de palma para producir combustibles en el Sudeste Asiático también está modificando el comercio mundial. Según el USDA, la proporción exportada sobre la producción global pasó de casi el 75% en 2017/18 a menos del 60% en los últimos años, y para 2026/27, los embarques caerían otro 2%.
Indonesia explica buena parte de ese ajuste, ya que desde julio de 2026 el principal productor y exportador mundial implementó una mezcla de gasoil con un 50% de biodiésel de palma. La medida llevaría su consumo interno de aceite a 25,3 millones de toneladas en 2026/27, un 11% más, y reduciría el saldo exportable a 23,1 millones.
Malasia también elevó el uso de biodiésel, aunque sus existencias todavía permiten sostener las ventas externas. El riesgo adicional proviene del clima, debido a que el fuerte episodio de El Niño que atraviesa Indonesia podría afectar la producción de palma durante 2027, con consecuencias también para Malasia.
Para la industria argentina, la combinación de una demanda india firme, restricciones en el girasol del Mar Negro y una menor disponibilidad exportable de palma ofrece margen para ganar mercado. Si esas condiciones persisten, el aceite de soja puede fortalecer su lugar entre las alternativas elegidas por los importadores.
