Investigadores del Instituto Tecnológico de Chascomús tendrán a cargo la coordinación latinoamericana de una iniciativa que busca aportar información a productores, empresas y responsables políticos. El trabajo abarcará sistemas agrícolas de América Latina y Europa vinculados con las industrias de base biológica.
El proyecto apunta a diseñar y validar una solución capaz de evaluar la huella generada por especies vegetales que no se producen para el consumo humano directo, sino que funcionan como recursos renovables para elaborar productos industriales. Su utilización permitiría reemplazar insumos fósiles y contribuir a reducir las emisiones de carbono.
"Sin embargo, comprender su verdadero impacto ambiental sigue siendo un desafío", advirtió la gacetilla de prensa mediante la cual se dio a conocer la propuesta. La iniciativa es financiada por la Unión Europea dentro del programa Horizon Europe y coordinada globalmente por INNOMINE, una consultora húngara dedicada a conectar empresas y startups con fondos europeos. También intervienen organismos y compañías de Dinamarca, Grecia, Alemania, Bélgica y España.
El CONICET coordinará el trabajo regional
El Instituto Tecnológico de Chascomús será sede del grupo de Conocimiento Latinoamericano. Además, en ese espacio participarán la Universidad de San Pablo de Guatemala y la Universidad Autónoma de Bucaramanga, de Colombia.
El investigador del CONICET y responsable de esa articulación, Oscar Ruiz, explicó: "Desde el INTECh buscaremos crear una red de cooperación multiinstitucional, primero a nivel nacional para desde ahí proyectarnos regionalmente". Y agregó: "Actividades similares desarrollarán nuestros colegas de las universidades de Bucaramanga, en representación de la región ecuatorial americana, y de Guatemala, en representación de Centro América".
SUSTAINCrop dará continuidad a una experiencia anterior denominada Raising the bio-based industrial feedstock capacity of Marginal Lands, que también recibió aportes de la Unión Europea y fue coordinada por el Leibniz Centre for Agricultural Landscape Research, de Alemania. Al respecto Ruiz destacó: "Este proyecto, en el que también participamos, fue una experiencia importante que promovió que nuestros colegas europeos nos invitaran a ser parte de esta nueva iniciativa".
Los seleccionados
El análisis comprenderá producciones agrícolas primarias con potencial para abastecer procesos industriales. En el bloque europeo aparecen alternativas como la colza, la remolacha azucarera y el cáñamo, mientras que en esta región la atención se concentrará en actividades de fuerte peso productivo.
"Por la parte latinoamericana se priorizarán, en este sentido, cultivos como maíz, canola, caña de azúcar, soja, algodón y girasol", precisó el especialista. La tarea no se limitará a estimar las cantidades disponibles, sino que también contemplará dónde se originan esas cosechas, bajo qué condiciones se obtienen y cuáles son las características de los ambientes involucrados.
"El proyecto intenta recopilar datos y cifras sobre los volúmenes y la distribución geográfica de los cultivos agrícolas primarios de este tipo, que se comercializan dentro de Europa y Latinoamérica incluyendo datos sobre el tipo del suelo y sus usos, el clima, los sistemas de cultivo y las prácticas agronómicas", detalló Ruiz.
Con esa base, SUSTAINCrop buscará ofrecer una evaluación más completa de las materias primas renovables y facilitar elecciones sustentadas en evidencia. El desafío será determinar qué opciones pueden responder a la demanda industrial sin perder de vista sus efectos sobre los recursos naturales y los territorios productivos.
