La Red Nacional de Monitoreo de Dalbulus maidis confirmó que mientras el centro y el sur mostraron una reducción en la presencia de la plaga, el norte del país continuó con niveles elevados de chicharrita del maíz. El dato cobra relevancia en plena transición hacia el invierno, cuando la supervivencia del vector y la presencia de maíces voluntarios pueden condicionar el riesgo sanitario de la próxima campaña.
En el NOA, se relevaron 51 localidades y el 98% registró presencia de la plaga. La categoría de mayor abundancia, superior a 100 adultos por trampa, fue la más frecuente y representó el 83% de los sitios evaluados. Aun así, el informe marcó una baja en el promedio de capturas en lotes de maíz, que pasó de 998,88 a 807,57 adultos por trampa.
Las mayores detecciones de esa región se registraron en El Bordo, Salta, con 4500 adultos por trampa, y en Viñalito, Jujuy, con 3771. Estos valores muestran que, aunque hubo una leve retracción respecto del monitoreo anterior, la presión del vector continúa siendo elevada.
En el NEA, el panorama se mantuvo similar, ya que de las 63 localidades relevadas, el 95% tuvo detecciones de D. maidis y el 70% quedó dentro de la categoría de más de 100 adultos por trampa. En los lotes de maíz, el promedio se mantuvo prácticamente estable frente a la quincena anterior, al pasar de 781,30 a 759,3 adultos por trampa.
El centro mostró una baja más marcada
A diferencia del norte, el Litoral, Centro Norte y Centro Sur mostraron señales más claras de retracción. En el Litoral, el 90% de las localidades tuvo presencia del vector, pero las categorías de mayor abundancia perdieron peso y el promedio en trampas ubicadas sobre maíz cayó de 132,20 a 88,75 adultos por trampa.
En Centro Norte, la presencia siguió siendo amplia, con detecciones en el 97% de las localidades, pero la caída del promedio regional pasaron de 753,53 a 363,73 adultos por trampa. Las mayores capturas se ubicaron en Córdoba, con registros destacados en Las Chilcas y Eufrasio Loza.
El Centro Sur mostró el escenario más favorable dentro del relevamiento, debido a que de las 97 localidades evaluadas, el 54% no registró capturas del vector. Además, en los sitios con trampas instaladas sobre maíz, el promedio descendió de 32,96 a 23,93 adultos por trampa.
El monitoreo invernal quedó como punto clave
La Red advirtió que, pese al avance de la cosecha de maíces tardíos y a la reducción de capturas en distintas regiones, resulta fundamental sostener esquemas de vigilancia activos durante el otoño y el invierno. Ese seguimiento permite comprender la dinámica poblacional del insecto y anticipar posibles riesgos para la próxima campaña.
Uno de los factores centrales será la ocurrencia, intensidad y distribución de las heladas, ya que inciden sobre la supervivencia del vector. A su vez, el informe remarcó la importancia de controlar la presencia de plantas voluntarias de maíz en lotes cosechados, porque pueden actuar como "puente verde" y favorecer la permanencia de la chicharrita entre campañas.
En ese contexto, el Manejo Integrado de Plagas vuelve a ganar protagonismo. La combinación de monitoreo sistemático, control de hospederos y decisiones regionales aparece como una herramienta estratégica para reducir la presión sanitaria y mejorar la capacidad de respuesta del sistema productivo maicero.
