Las cámaras que representan a los fabricantes y al complejo aceitero consideraron prioritario que la Cámara alta emita dictamen y otorgue media sanción al proyecto presentado por Patricia Bullrich. La iniciativa legislativa contempla elevar del 7,5% al 10% la mezcla obligatoria con gasoil dentro del año posterior a su entrada en vigor. Sin embargo, ambas entidades aseguraron que las condiciones actuales permitirían avanzar dos puntos y medio más.
El presidente de Cámara Argentina de Biocombustibles (CARBIO), Luis Zubizarreta, explicó: "Vemos viable subir el corte al 12.5% dado que hoy existen precios competitivos contra el gasoil importado". Y agregó: "Se abriría la oferta a la libre competencia en un plazo razonable a partir del 2030, sin sacrificio fiscal dado que todo aumento de biodiésel redundaría en mejoras de precios para las exportaciones de aceite de soja".
El dirigente sostuvo que el sector viene realizando inversiones desde hace décadas y genera más de 30.000 puestos de trabajo. Según señaló, el objetivo debe ser promover la producción, el empleo y la incorporación de capital mediante un esquema que favorezca al consumidor.
El debate quedó en manos del Senado
El expediente 809/26 ingresó formalmente el 14 de mayo y fue girado a las comisiones de Minería, Energía y Combustibles y de Presupuesto y Hacienda. Sin embargo, todavía no registra el ingreso de un dictamen a la Mesa de Entradas del Senado de la Nación.
La propuesta impulsada por Bullrich también busca incrementar del 12% al 15% la participación del bioetanol en las naftas y modificar progresivamente el sistema de comercialización. En el segmento derivado de aceites vegetales, la apertura permitiría el ingreso al abastecimiento interno de firmas integradas que actualmente destinan buena parte de su producción al mercado externo.
En este contexto, Zubizarreta aclaró: "No hemos alcanzado acuerdos formales con ningún sector de empresas, pero alentamos el diálogo permanente. Estamos convencidos de que el Senado es el lugar indicado para encontrar soluciones regulatorias".
Para CARBIO y CIARA, una mayor utilización interna no solo ampliaría la demanda de producción renovable, sino que también podría sostener las cotizaciones externas del aceite de soja y mejorar el aprovechamiento industrial de una de las principales materias primas del país. La resolución del debate marcará si la Argentina transforma esa capacidad instalada en una plataforma para competir dentro de la transición energética o continúa perdiendo terreno frente a sus vecinos.
