Relación insumo-producto

Granos y hacienda recuperaron poder de compra para invertir

La soja y el novillito necesitaron menos producción para acceder a maquinaria, vehículos y tierras. Sin embargo, la lechería y la yerba mate perdieron terreno

21 Ago 2026

La relación insumo-producto presentó resultados dispares durante julio de 2026. El relevamiento de Coninagro evaluó la capacidad adquisitiva de siete actividades agropecuarias con el objetivo de medir la cantidad de producto necesaria para afrontar gastos e inversiones.

La ganadería vacuna registró uno de los avances más destacados. Para comprar una camioneta Hilux 4×4 fueron necesarios 11.238 kilos de novillito, un 22,5% menos que en igual mes de 2025 y 6.850 kilos por debajo del promedio de los últimos cinco años.

Entre los cultivos, la soja mostró la mejor relación para adquirir la pick-up, ya que demandó 107 toneladas, un 20% menos en la comparación interanual. El trigo requirió 170 toneladas, mientras que el maíz necesitó 191 toneladas, con mejoras del 5% y del 6,5%, respectivamente.

En el caso de los tamberos debieron entregar 99.755 litros, un 5% más que doce meses atrás. Y los yerbateros afrontaron el mayor deterioro, ya que necesitaron 202 toneladas, un 35% más que en 2025 y un 41% por encima de la media de los últimos cinco años.

Inversión en maquinaria

Para adquirir un tractor, se necesitó de 44.725 kilos de novillito, una reducción anual del 22%. Mientras que para la soja fueron suficientes 424 toneladas, 101 menos que el año pasado, sin embargo esta proporción permaneció un 11,5% por encima de su referencia histórica.

Las cosechadoras demandaron 2.263 toneladas de maíz o 2.020 toneladas de trigo, valores inferiores a los de julio de 2025, aunque todavía alejados de los registros medios. En sembradoras, la soja logró una de las mayores recuperaciones, alcanzaron 313 toneladas, un 27,8% menos interanual y un 5,6% por debajo de los últimos cinco años.

La tierra mostró dos realidades

El informe de Coninagro señaló que el acceso mejora para la ganadería, pero se encarece en la agricultura. Una hectárea en la zona maicera equivalió a 55,5 toneladas de soja, un 12% menos que el año anterior, pero aún un 27% más que el promedio de cinco años.

Mientras que esa misma superficie requirió 99,5 toneladas de maíz y 88,8 toneladas de trigo, cifras que superaron en 2% y 3,5% las de 2025. Además, ambas relaciones quedaron un 33% y un 39% por encima de sus respectivos parámetros históricos.

En cambio, una hectárea destinada a invernada representó 3.168 kilos de novillito, un 8% menos interanual. En la zona de cría hicieron falta 738 kilos de ternero, con una mejora del 17%. Para la actividad láctea, el acceso demandó 28.120 litros, un 24% más que doce meses antes y un 37% por encima de la media del último lustro.

La reposición continuó bajo presión

En el caso de la reposición, el kilo de ternero costó el equivalente a 1,37 kilos de novillito, un 7% más que en julio de 2025. Para los agricultores, la compra exigió 13 kilos de soja o 23 de maíz, relaciones que empeoraron 11% y 29%, respectivamente.

La lechería fue la excepción dentro de ese segmento, ya que una ternera de reposición demandó 2.133 litros, un 1,5% menos interanual y un 17% por debajo del promedio quinquenal. Esta mejora representó un ahorro de 33 litros frente a julio de 2025 y de 446 litros respecto de la media histórica.

Los resultados reflejaron un escenario con mejores oportunidades para renovar equipos y acceder a determinados activos, aunque condicionado por fuertes brechas entre actividades y costos todavía alejados de sus valores habituales. Mientras los granos y la ganadería vacuna recuperaron capacidad de inversión, la producción láctea y la yerba mate enfrentaron mayores dificultades en varias de las relaciones analizadas. 

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