campaña 2026/27

Girasol: márgenes de hasta US$ 250/ha y claves para aprovechar la campaña

El cultivo llega con números favorables frente a otras alternativas, pero el escenario de lluvias exige ajustar siembra, fertilización y manejo sanitario.

19 Ago 2026

Desde la Asociación Argentina de Girasol (ASAGIR) explicaron que el girasol llega bien posicionado a la campaña 2026/27, especialmente en el sur bonaerense y en las regiones Mar y Sierras Serrana y Costera. Los márgenes proyectados lo ubican por encima de otros cultivos de gruesa en los ambientes analizados, mientras que los precios futuros ya permiten comenzar a tomar decisiones comerciales. A esta ecuación se suma una relación favorable frente a varios de sus principales insumos. Sin embargo, el escenario climático obliga a planificar con anticipación: con una perspectiva de Niño fuerte y suelos que parten con buenos niveles de humedad, ajustar la fecha de siembra, anticipar aplicaciones, revisar la fertilización y reforzar el monitoreo sanitario serán aspectos determinantes.

Con una perspectiva de Niño fuerte y suelos que parten con buenos niveles de humedad, ajustar la fecha de siembra, anticipar aplicaciones, revisar la fertilización y reforzar el monitoreo sanitario serán aspectos determinantes.

El girasol, al frente de los márgenes

Los números proyectados para las regiones Mar y Sierras Serrana, que comprende zonas como Tandil, Azul, Olavarría y Balcarce, y Mar y Sierras Costera, con Miramar, Necochea y Mar del Plata, muestran una clara ventaja para el girasol. En ambientes de potencial medio de Mar y Sierras Serrana, el margen proyectado alcanza unos US$ 171 por hectárea para girasol alto oleico y US$ 113/ha para girasol común, mientras que el maíz de loma se ubica alrededor de los US$ 80/ha. La soja de primera, en cambio, aparece en terreno negativo, con un resultado cercano a -US$ 70/ha en el escenario analizado. El principal condicionante es el precio, afectado por los derechos de exportación que pesan sobre el grano. En ambientes de alto potencial, la tendencia se mantiene. El girasol alto oleico vuelve a liderar, con un margen cercano a US$ 250/ha, mientras que el girasol común y el maíz se ubican alrededor de los US$ 180/ha.

El maíz, de todos modos, recuperó competitividad a partir de la baja del precio de la urea y de una mejora en sus valores disponibles y futuros. La soja mejora su resultado en los ambientes de mayor potencial, pero continúa siendo la alternativa menos favorecida dentro del escenario analizado.

No todo es margen

El resultado económico no debería llevar a incrementar la superficie de girasol sin considerar las restricciones agronómicas. Entre los principales puntos a revisar aparecen la rotación, evitando repetir girasol sobre girasol; los herbicidas residuales utilizados en los cultivos antecesores; y el historial sanitario de cada lote, especialmente frente a enfermedades como Sclerotinia, Phomopsis y Mildiu. La oportunidad económica, por lo tanto, debe estar acompañada por una correcta elección de ambientes y lotes.

Un precio que ya permite comenzar a vender

Además del margen proyectado, el girasol presenta otra señal favorable: los precios permiten comenzar a construir un promedio de venta para la próxima cosecha. Para evaluar esta situación se utiliza el concepto de "precio de dolor con renta objetivo incluida", es decir, el valor al que debería venderse el grano para cubrir costos directos, alquiler y administración, y alcanzar además una rentabilidad objetivo del 10%, manteniendo el rendimiento proyectado. Con esta referencia, el girasol, y particularmente el alto oleico, aparece entre las alternativas que ya permiten comenzar a cerrar negocios con sobreprecio. Como referencia, se observan oportunidades de aproximadamente 8% de sobreprecio en ambientes de potencial medio y 14% en ambientes de alto potencial

Como referencia, se observan oportunidades de aproximadamente 8% de sobreprecio en ambientes de potencial medio y 14% en ambientes de alto potencial. 

La recomendación planteada por ASAGIR es avanzar con la venta de 30% a 40% de la producción estimada cuando la combinación entre precio base y prima se ubique aproximadamente entre US$ 400 y US$ 420 por tonelada, a lo que posteriormente se suma la bonificación correspondiente por materia grasa. El análisis del FAS teórico también muestra una señal favorable: el girasol disponible presenta un premio cercano al 11% respecto del FAS teórico, mientras que en el mercado futuro ese diferencial ronda el 5%.

El mercado internacional aporta señales alcistas

A nivel global existen factores que pueden sostener un escenario favorable para el precio del girasol. Entre ellos aparecen la guerra entre Rusia y Ucrania, el conflicto en Medio Oriente y su impacto sobre el mercado de biocombustibles, además de la caída de los rendimientos en algunas regiones productoras de Europa como consecuencia de la sequía y las altas temperaturas. Pero el mercado argentino también tendrá un papel importante. Para la campaña 2026/27 se proyecta una superficie de alrededor de 3 millones de hectáreas, frente a un promedio de unas 2,25 millones durante las últimas cinco campañas. Una mayor producción podría modificar el escenario local, aunque actualmente existe una cantidad de compradores superior a la de años anteriores. De todos modos, el mercado del girasol continúa teniendo menos participantes que otros cultivos, por lo que una exportación de grano activa podría contribuir a mantener la comercialización fluida. Con precios que permiten cerrar márgenes atractivos, la recomendación es no esperar necesariamente a la cosecha para comenzar a vender, sino avanzar gradualmente para construir un buen precio promedio.

Precio y rendimiento, las variables que más pesan

El análisis de ocho gestiones cerradas en grupos CREA permite identificar dónde está la mayor capacidad de modificar el resultado económico del girasol. La conclusión es sencilla: el precio y la cantidad multiplican; los costos suman o restan. Por cada variación del 10% en el precio o en el rendimiento, el margen puede modificarse alrededor de US$ 50/ha. En cambio, ante una variación equivalente en semillas, fertilizantes, agroquímicos, labores o flete, el impacto observado se ubicó, en general, entre US$ 1 y US$ 7/ha. Esto no significa que los costos deban dejarse de lado. La clave está en entender dónde existe mayor capacidad de impacto sobre el resultado final. En este sentido, el foco debería estar puesto en producir la mayor cantidad posible y comercializar de la mejor manera. El análisis de las relaciones históricas de los últimos cinco años entre el precio del girasol y sus principales insumos, a partir de las Series de Precios de CREA, también muestra condiciones favorables para semillas, labores, flete y urea. Los fertilizantes fosforados aparecen como la principal excepción.

Un Niño fuerte obliga a anticiparse

El escenario climático será uno de los principales factores de manejo de la campaña. Para las regiones analizadas se espera un escenario asociado a un Niño fuerte, que podría traducirse en precipitaciones superiores a las normales, especialmente entre septiembre y diciembre. Con suelos que ya parten con buenos niveles de humedad, el desafío será aprovechar ventanas de siembra que podrían resultar más acotadas. En la región Mar y Sierras Costera, la ventana óptima se ubica durante la segunda quincena de octubre, mientras que en Mar y Sierras Serrana se concentra entre fines de octubre y la primera quincena de noviembre. Hasta aproximadamente el 25 de noviembre todavía podrían mantenerse rendimientos bonificados interesantes. Después de esa fecha, será necesario volver a hacer números y comparar el potencial del girasol con el de una soja de primera tardía. Por eso, la preparación previa será fundamental: lotes barbechados, maquinaria disponible y logística resuelta para ingresar al campo apenas las condiciones de humedad lo permitan.

Malezas y fertilización: dos puntos críticos

La estrategia de control de malezas también deberá adaptarse a un escenario de mayor humedad. Ante períodos prolongados de lluvias que podrían impedir el ingreso a los lotes, resulta conveniente asegurar los tratamientos preemergentes e incluso evaluar, según cada situación, su realización pocos días antes de la siembra. El exceso de lluvias también puede incrementar el lavado de nitrógeno, aunque la mayor disponibilidad de agua podría elevar simultáneamente el potencial de rendimiento. En ese escenario, se plantea trabajar con dosis de aproximadamente 100 a 140 kg/ha de urea 46%, de acuerdo con el potencial productivo del lote y el nitrógeno disponible en el suelo. La aplicación se realizaría entre la emergencia y los primeros pares de hojas desarrolladas. La relación actual entre el precio del girasol y el de la urea respalda económicamente esta estrategia. Pero existe un límite. La creciente presencia de Phomopsis en los últimos años llevó a moderar los modelos de nitrógeno, ya que una fertilización excesiva puede generar canopeos demasiado cerrados y condiciones más favorables para el desarrollo de enfermedades.

Mayor humedad, mayor presión sanitaria

Las lluvias también pueden incrementar la presión de enfermedades. Mientras Phomopsis y Verticillium requieren principalmente una adecuada elección genética y una buena rotación, otras enfermedades como Alternaria, Septoria y Phoma pueden requerir la utilización de fungicidas. Para determinar cuándo una aplicación se encuentra económicamente justificada, se trabaja con un sistema de puntuación que combina variables como fecha de siembra, densidad, nivel de nitrógeno, incidencia de enfermedades, potencial de rendimiento y lluvias esperadas. Bajo este criterio, se estima que en la campaña 2026/27 podría aumentar la proporción de lotes que requieran tratamientos fungicidas respecto de años anteriores.

Una oportunidad que exige planificación

El girasol llega a la campaña 2026/27 con una combinación atractiva de margen, precio y relaciones insumo-producto. El alto oleico aparece particularmente bien posicionado, tanto por su resultado económico como por las posibilidades actuales de capturar primas mediante ventas anticipadas. Pero la oportunidad no está garantizada. Un escenario de lluvias abundantes y alta humedad exige anticipar las decisiones de siembra, fertilización, control de malezas y protección sanitaria, mientras que la comercialización deberá acompañar el manejo productivo. En definitiva, el desafío para la próxima campaña no será solamente decidir cuánto girasol sembrar, sino cómo producirlo y cómo venderlo para capturar todo su potencial económico. La palabra clave para transformar los buenos números proyectados en resultado concreto será anticiparse. 

 El alto oleico aparece particularmente bien posicionado, tanto por su resultado económico como por las posibilidades actuales de capturar primas mediante ventas anticipadas.

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