La enfermedad continúa expandiéndose en la Unión Europea con focos activos en Europa del Este, mientras algunos países muestran avances en el control. El escenario refuerza la necesidad de bioseguridad y vigilancia sanitaria para evitar su ingreso a regiones libres.
La situación sanitaria por la peste porcina africana (PPA) en Europa continúa siendo motivo de preocupación en 2026. De acuerdo con los últimos datos del Instituto Friedrich Loeffler (FLI), desde comienzos del año se detectaron cerca de 1.500 casos, principalmente en poblaciones de jabalíes, que siguen siendo el principal reservorio del virus en el continente.
El mapa epidemiológico muestra una fuerte concentración en Europa del Este. Polonia encabeza la lista con 276 casos confirmados, seguida por Bulgaria (245) y Lituania (172). También registran niveles elevados Letonia (159) y Hungría (157), mientras que Italia y Rumanía reportan 152 casos cada una.
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Alemania reduce casos, pero el riesgo persiste
Uno de los datos más destacados del informe es la evolución en Alemania, que registró solo 37 casos en jabalíes en lo que va del año, una caída significativa frente a los 369 reportados a la misma altura de 2025. El descenso sugiere que las estrategias de control -incluyendo cercos sanitarios, monitoreo intensivo y gestión de fauna silvestre- están dando resultados.
Sin embargo, los especialistas advierten que el riesgo de reintroducción sigue siendo alto debido a la circulación viral en países vecinos, lo que obliga a mantener medidas estrictas de vigilancia.
Menos brotes en granjas, pero con focos activos
En el ámbito de la producción porcina, los brotes en granjas son inferiores a los del año pasado, aunque la enfermedad sigue presente. Rumanía lidera los registros con 32 focos en establecimientos comerciales, mientras que Moldavia notificó cinco casos. En contraste, Polonia no reportó brotes en piaras domésticas en lo que va de 2026.
Implicancias globales y alerta para países productores
La persistencia de la PPA en Europa confirma que la enfermedad sigue siendo uno de los mayores desafíos sanitarios para la producción porcina mundial. Además de las pérdidas directas, los brotes generan restricciones comerciales, costos en bioseguridad y volatilidad en los mercados de carne.
Para países exportadores y libres de la enfermedad, el escenario refuerza la importancia de fortalecer controles fronterizos, trazabilidad y protocolos de prevención, especialmente frente al rol que cumplen los jabalíes en la dinámica de propagación.
Panorama
Con circulación activa del virus en varias regiones y avances desiguales en el control, el 2026 se perfila como un año clave para evaluar la eficacia de las estrategias sanitarias europeas y su impacto en el mercado porcino internacional.
