Las principales variables económicas que regulan la actividad láctea argentina reflejaron durante el mes de julio una acentuación en las asimetrías de ingresos entre las usinas procesadoras y los establecimientos primarios. Un análisis desarrollado por el Observatorio de la Cadena Láctea Argentina (OCLA) muestra que desde el inicio del actual gobierno la facturación de la industria creció más rápido que lo que cobra el tambero por su leche.
Este fenómeno responde a la sostenida presión que ejercen los componentes que integran el Costo de Conversión industrial, rubro que engloba los gastos necesarios para transformar la materia prima en productos finales. El fuerte aumento en los costos de procesamiento afectó la estabilidad financiera de las empresas, limitando su capacidad para trasladar mejores precios al productor por cada litro entregado.
La acumulación del desfasaje
En los últimos 31 meses el precio medio cobrado por el productor, según el SIGLeA, acumula una actualización 21,4 puntos porcentuales inferior al Valor de Salida de Fábrica. Este indicador analiza las ventas industriales destinadas tanto al mercado interno como al comercio exterior.
El margen de diferencia muestra la disparidad en los Ritmos de Actualización Monetaria que maneja cada tramo de la cadena. Mientras el valor de venta promedio comercializado por el conjunto de las industrias logró absorber parte de los movimientos macroeconómicos para sostener sus ingresos teóricos, el precio final abonado por cada litro de leche cruda se movió a una tasa menor.
El impacto del costo de producción
Esta brecha económica se explica por el aumento en los costos fijos y variables del proceso industrial. El denominado Costo de Conversión absorbió una parte sustancial de los ingresos brutos generados por las fábricas.
Dentro de los gastos de procesamiento, las paritarias de la industria láctea mantuvieron un elevado impacto de la mano de obra en el costo por litro elaborado. A esto se sumaron subas superiores al promedio en electricidad y gas, junto con mayores costos logísticos de recolección y distribución impulsados por combustibles y mantenimiento.
Factores de demanda
El precio promedio de salida de fábrica resultó de la combinación entre las ventas en la plaza doméstica y los embarques destinados al comercio exterior. En el mercado interno, si bien los precios al consumidor mantuvieron cierta elasticidad, la capacidad de las usinas para fijar valores de salida estuvo limitada por la pérdida de poder adquisitivo del consumo masivo.
Por su parte, el frente exportador aportó la liquidez necesaria para el balance general de las empresas, sosteniendo la participación de los productos industriales en los mercados internacionales. Sin embargo, la brecha cambiaria y las variaciones en las retenciones afectaron el rendimiento neto que retornó a las cuentas industriales por cada litro exportado.
El comportamiento acumulado en los 31 meses de medición confirma que el ajuste de la lechería argentina continúa pasando por la absorción interna de costos en el tramo de procesamiento. La incapacidad de volcar plenamente las mejoras del valor mayorista hacia los tambos amenaza con ralentizar la inversión tecnológica y la expansión del rodeo nacional.
En los próximos meses, la evolución de la masa salarial, las tarifas de servicios públicos y la cotización de los insumos pesarán de manera decisiva en esta brecha. Sin un alivio estructural sobre los costos de conversión, el valor de salida de fábrica continuará mostrando una desconexión respecto de la retribución que demanda la producción primaria para mantener su rentabilidad.
