El 85% del trigo implantado en Entre Ríos presenta una condición entre buena y muy buena, de acuerdo con el último reporte del Sistema de Información de la Bolsa de Cereales de Entre Ríos. Para la campaña 2026/27, la superficie sembrada con trigo se estima en aproximadamente 600.000 hectáreas, lo que representa una disminución del 18% respecto de la campaña anterior. Actualmente, el cultivo atraviesa etapas fenológicas que van desde macollaje hasta encañazón, con diferencias en su evolución según las distintas zonas de la provincia.
Para la campaña 2026/27, la superficie sembrada con trigo se estima en aproximadamente 600.000 hectáreas, lo que representa una disminución del 18% respecto de la campaña anterio
El estado del trigo en la provincia
A nivel provincial, el 33% de los lotes presenta una condición muy buena, mientras que el 52% se encuentra en condición buena. En tanto, el 14% está en condición regular y el 1% en condición mala. De esta manera, la suma de las categorías buena y muy buena alcanza el 85% de la superficie, mientras que el 15% restante se encuentra entre regular y mala condición. En los lotes clasificados como regulares, los colaboradores de la Bolsa de Cereales de Entre Ríos observaron amarillamiento del cultivo, asociado principalmente a los excesos hídricos y la baja disponibilidad de radiación solar. También se reportó la presencia de mancha amarilla y, en casos puntuales, roya amarilla. A esto se suma que en algunos lotes no fue posible realizar las refertilizaciones previstas, debido a la falta de piso provocada por la elevada humedad de los suelos.
Diferencias entre las zonas
La condición del trigo muestra diferencias según el sector de la provincia. La zona Oeste presenta la mejor condición general, mientras que las zonas Norte y Sur muestran resultados similares en la evaluación. En tanto, la zona Este concentra la mayor proporción de lotes en condición regular a mala, reflejando un mayor impacto de las condiciones ambientales sobre el cultivo. El comportamiento de la campaña actual también se ubica por debajo de los niveles registrados en algunos de los últimos ciclos. El reporte señala que el promedio de la superficie en condición buena a muy buena entre las campañas 2023/24 y 2025/26 fue del 72%. La evaluación de 2026/27 se encuentra por debajo del 92% registrado en 2025/26, aunque supera los valores observados en 2024/25, con 79%, y 2023/24, con 46%.
Brassicáceas: el 83% está en condición buena o muy buena
En paralelo, las brassicáceas también presentan un estado general favorable. Para la campaña 2026/27, la superficie cultivada se estima en aproximadamente 51.000 hectáreas. La colza concentra el 57,8% del área, con unas 29.500 hectáreas. Le sigue la carinata, con el 23,5% y unas 12.000 hectáreas, mientras que la camelina representa el 18,7% restante, con aproximadamente 9.500 hectáreas. En cuanto al estado fenológico, los cultivos de colza y carinata se encuentran entre floración y desarrollo de frutos, o silicuas, etapas que coinciden con el período crítico de ambos cultivos. La camelina, en tanto, se encuentra en formación de roseta y comienzo de floración.
Cómo están la colza, carinata y camelina
La condición general de las brassicáceas se distribuye entre un 44% de los lotes en condición muy buena, un 39% en condición buena, un 10% en condición regular y un 7% en condición mala. En consecuencia, el 83% de los cultivos presenta una condición entre buena y muy buena. De acuerdo con la Red de Colaboradores, las frecuentes precipitaciones, la elevada humedad, los sectores con encharcamiento y la menor disponibilidad de radiación generan consecuencias principalmente en los lotes que atraviesan el período crítico. Entre los principales efectos observados se mencionan una menor fijación de silicuas, aborto de flores y frutos y una disminución de la polinización, asociada a una menor actividad de las abejas. Ante este escenario, en algunos casos se realizaron aplicaciones preventivas de fungicidas e insecticidas, como medida de protección frente a las condiciones ambientales predominantes.
Las frecuentes precipitaciones, la elevada humedad, los sectores con encharcamiento y la menor disponibilidad de radiación generan consecuencias principalmente en los lotes que atraviesan el período crítico.
Así, tanto el trigo como las brassicáceas mantienen una condición mayoritariamente favorable en Entre Ríos, aunque los excesos de humedad, la falta de radiación y las dificultades para ingresar a los lotes constituyen factores que deberán seguirse de cerca durante las próximas etapas de la campaña.
