Riego subterráneo

El riego marcó una brecha de 77% en el rendimiento del maíz

Un relevamiento realizado durante nueve campañas en Córdoba registró una ventaja promedio de 7.298 kilos por hectárea frente al secano y estimó el recupero de la inversión en cinco ciclos

19 Ago 2026

Los ensayos informados por Ura Agro ubicaron la productividad media irrigada en 16.750 kg/ha, contra 9.452 kg/ha obtenidos sin aporte artificial de agua. La diferencia alcanzó el 77,2% y mostró el impacto de la tecnología tanto sobre el volumen cosechado como sobre la estabilidad de los resultados.

Durante el ciclo 2025/26, uno de los establecimientos evaluados alcanzó 17.700 kg/ha, mientras que el promedio regional se ubicó en 7.500 kg/ha. En la temporada 2024/25, el mismo planteo obtuvo 16.100 kg/ha, frente a los 9.220 kg/ha registrados en condiciones de secano. Según el estudio, la comparación entre años con escenarios climáticos diferentes indicó que el suministro controlado permitió sostener niveles elevados de productividad.

El representante de la empresa, Ricardo Mendiolaza, afirmó: "Hoy el productor ya no busca solo maximizar el rendimiento en un año favorable, sino asegurar un piso de producción que le permita planificar, invertir y crecer con mayor previsibilidad". Y agregó: "El riego es una inversión de largo plazo, que suele implementarse por etapas y requiere capacitación, acompañamiento técnico permanente y una relación cercana con el productor para obtener el máximo beneficio en cada campaña".

Más kilos sobre la misma superficie

La incorporación de esta herramienta aparece como una alternativa para aumentar la producción sin ampliar el área cultivada. Ese crecimiento dentro del mismo establecimiento permite evitar parte de los gastos adicionales de logística, infraestructura y mano de obra que implica sumar hectáreas.

El diseño de cada proyecto depende del tipo de suelo, la disponibilidad hídrica, el manejo agronómico y los objetivos productivos. Además, la instalación puede desarrollarse por etapas, de acuerdo con las necesidades y posibilidades financieras de cada empresa agropecuaria.

Inversión e incentivos impositivos

Para calcular la conveniencia económica, el análisis tomó en cuenta rindes históricos, márgenes brutos, flujos de fondos y distintos escenarios productivos. A partir de esos parámetros, el incremento de los ingresos permitiría recuperar el desembolso inicial en aproximadamente cinco campañas.

También se destacó la incidencia del Régimen de Incentivo para Medianas Inversiones (RIMI), que contempla la amortización acelerada de los equipos y sus componentes, junto con la reducción del impuesto a las ganancias y la devolución anticipada del IVA.

De acuerdo con las estimaciones, estas herramientas podrían representar un ahorro impositivo promedio de US$ 100.000 para productores con campo propio, aunque el monto final dependerá de la situación tributaria de cada establecimiento. Así, la combinación entre mayores rindes, previsibilidad productiva e incentivos fiscales podría acortar los plazos de recupero y mejorar la viabilidad económica de la inversión.

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