La campaña de cultivos de verano comienza con una importante disponibilidad de agua en los suelos y un escenario climático que podría intensificarse durante los próximos meses. Después de un agosto marcado por fuertes temporales, nevadas, granizo y lluvias extraordinarias en distintas regiones, las perspectivas para la primavera anticipan la continuidad de un patrón asociado a un El Niño fuerte. De acuerdo con especialistas de la Facultad de Agronomía de la Universidad de Buenos Aires (FAUBA), existe un 90% de probabilidad de que el fenómeno sea fuerte durante la primavera y un 70% de que mantenga esa intensidad durante el verano. El dato resulta especialmente relevante para la producción agropecuaria porque buena parte de la región agrícola llega al inicio de la siembra gruesa con reservas de humedad superiores a las habituales.
Mucha agua en el perfil
Las lluvias de agosto fueron desparejas, pero allí donde se produjeron alcanzaron una intensidad considerable. Como consecuencia, la humedad del suelo aumentó hasta niveles superiores a los habituales en una parte importante de la región agrícola. Adela Veliz, docente de Climatología y Fenología Agrícolas e integrante del Centro de Información Agroclimática y Ambiental de la FAUBA, explicó que este escenario tiene un antecedente en la campaña 2015/16, cuando un episodio de El Niño fuerte también acompañó la implantación de los cultivos de verano. En aquel momento se registraron excesos de humedad en el norte del país, la Mesopotamia, el Litoral y el oeste bonaerense. El escenario actual presenta similitudes, aunque con una diferencia importante: el área con excesos hídricos es ahora más extensa, alcanzando sectores del centro-norte del país, el norte de Córdoba, La Pampa y buena parte de la Patagonia. Según Veliz, si durante la primavera las lluvias responden a patrones similares a los observados en los Niños fuertes del pasado, algunas regiones que habitualmente enfrentan restricciones hídricas en esta época, como Entre Ríos y el centro de Santa Fe, podrían comenzar la campaña con una base de humedad favorable. En el sudeste bonaerense, en tanto, las condiciones actuales se encuentran más próximas a los valores normales.
Un agosto con fenómenos extremos
El mes pasado dejó numerosos eventos meteorológicos de intensidad poco habitual. En la cordillera central se registraron nevadas intensas que mantuvieron cerrado durante 34 días consecutivos el paso Cristo Redentor. En el Litoral, localidades como Concordia, Corrientes y Resistencia recibieron precipitaciones muy superiores a las medias históricas para agosto. La crecida del río Uruguay también generó complicaciones en el este de Entre Ríos, mientras que las sudestadas en el Río de la Plata dificultaron el drenaje de zonas bajas y favorecieron los anegamientos. Uno de los casos señalados por especialistas fue el de Villa Paranacito, donde productores ganaderos debieron trasladar animales hacia sectores no afectados por las inundaciones.
La crecida del río Uruguay también generó complicaciones en el este de Entre Ríos, mientras que las sudestadas en el Río de la Plata dificultaron el drenaje de zonas bajas y favorecieron los anegamientos.
A este panorama se sumaron otros eventos extremos: viento Zonda desde Mendoza hasta Jujuy y tormentas con granizo y ráfagas intensas en localidades del sur de Santa Fe. En Misiones, entre el 29 y el 31 de agosto, un fuerte temporal provocó daños particularmente importantes. En Gobernador Roca destruyó casi 200 invernáculos, además de generar cortes de energía y bloquear caminos. En San Pedro, las condiciones meteorológicas provocaron pérdidas económicas entre productores hortícolas, yerbateros y tabacaleros.
El Pacífico anticipa un Niño intenso
El comportamiento del océano Pacífico es uno de los principales indicadores que explican las perspectivas climáticas para los próximos meses. Leonardo Serio, docente de Climatología de la FAUBA, señaló que el Pacífico ecuatorial mantiene un proceso de calentamiento desde fines del verano. En junio se confirmó la denominada fase cálida de El Niño, mientras que en agosto las temperaturas de la zona se ubicaron por encima de los valores habituales, con registros superiores a 3,5 °C en la costa occidental de América. A ese calentamiento se suman cambios en la circulación atmosférica. Los vientos alisios se debilitaron y aumentó la actividad de tormentas en el Pacífico central. De acuerdo con Serio, los modelos climáticos coinciden en que El Niño continuará durante la primavera y el verano. Incluso, las proyecciones indican que el calentamiento del mar podría mantenerse hasta noviembre y alcanzar niveles superiores a los registrados durante algunos de los episodios más intensos de 1982/83, 1997/98 y 2015/16.
Las proyecciones indican que el calentamiento del mar podría mantenerse hasta noviembre y alcanzar niveles superiores a los registrados durante algunos de los episodios más intensos de 1982/83, 1997/98 y 2015/16.
Qué puede pasar durante la primavera
El escenario previsto para septiembre, octubre y noviembre presenta diferencias según las regiones. En materia de temperaturas, se esperan valores superiores a lo normal en el norte del país, mientras que la franja central y el norte de la Patagonia tienen mayores probabilidades de atravesar una primavera más fría que el promedio. En cuanto a las precipitaciones, las perspectivas son heterogéneas. El NOA y el sudoeste de la Patagonia presentan mayores probabilidades de recibir lluvias por debajo de lo normal, mientras que en el centro-norte del país se esperan condiciones cercanas a los valores normales. Para buena parte del resto del territorio, en cambio, el escenario se inclina hacia precipitaciones superiores a las habituales, con mayores probabilidades en el extremo noreste y Cuyo.
Una campaña con oportunidades y riesgos
El escenario hídrico con el que comienza la campaña gruesa es favorable para la implantación en numerosas regiones, pero también exige atención frente a los excesos. La abundancia de agua puede convertirse en una ventaja para los cultivos allí donde las condiciones de drenaje son adecuadas, aunque las lluvias intensas y concentradas podrían generar problemas de anegamiento, pérdidas de piso y dificultades para avanzar con las labores. Con un El Niño que tiene altas probabilidades de mantenerse fuerte, el comportamiento de las precipitaciones será uno de los factores determinantes de la campaña 2026/27. El desafío para los productores será aprovechar las buenas reservas de humedad sin perder de vista el riesgo de nuevos temporales y excesos hídricos.
El escenario hídrico con el que comienza la campaña gruesa es favorable para la implantación en numerosas regiones, pero también exige atención frente a los excesos.
