El fenómeno climático de "El Niño" ya quedó firmemente confirmado y existe una probabilidad cercana al 100% de que persista hasta febrero del próximo año. Según las proyecciones, realizadas por la Organización Meteorológica Mundial (OMM) alcanzaría su mayor fuerza hacia finales de 2026, aunque sus repercusiones climáticas se extenderían durante varios meses más.
Las aguas excepcionalmente cálidas del Pacífico tropical impulsan esta evolución y podrían generar alteraciones importantes en las precipitaciones, las marcas térmicas y la circulación atmosférica. Sus consecuencias alcanzarían actividades sensibles como la agricultura, la energía y la gestión de los recursos hídricos, además de comprometer la salud y la respuesta ante desastres.
El secretario general de la ONU, António Guterres, afirmó: "El Niño está adquiriendo una magnitud extraordinaria ante nuestros ojos". El funcionario advirtió que el planeta atraviesa un escenario desconocido, marcado por el calentamiento oceánico y una exposición cada vez mayor a eventos meteorológicos severos.
El Pacífico mostró señales excepcionales
En la zona central y oriental del Pacífico ecuatorial, considerada el núcleo del proceso, la superficie marina se mantuvo muy por encima del promedio. Uno de los principales indicadores registró una anomalía media de 1,5 °C entre mayo y julio de 2026, llegó a 2 °C durante ese último mes y luego avanzó hasta valores semanales de entre 2,2 °C y 2,6 °C.
El comportamiento debajo del océano resultó todavía más marcado, ya que en algunos sectores, los registros subsuperficiales superaron en más de 8 °C los niveles habituales durante julio y comienzos de agosto. La combinación de esas señales con los cambios atmosféricos y la coincidencia entre distintos sistemas internacionales de predicción respaldó el elevado grado de certeza del organismo.
Si bien se trata de un evento natural que suele presentarse cada dos a siete años y prolongarse entre nueve y doce meses, en esta oportunidad ocurre sobre un mar que alcanzó temperaturas récord. La OMM aclaró que no es provocado por el cambio climático, aunque el calentamiento global constituye el contexto en el cual se desarrolla.
Los efectos variarán según cada territorio
Una gran intensidad no implica necesariamente daños de igual magnitud en todos los países. El impacto dependerá de la ubicación, la época del año y la interacción con otros factores presentes en los océanos Índico y Atlántico, por lo que las previsiones regionales y nacionales serán determinantes para identificar las áreas más expuestas.
Entre septiembre y noviembre de 2026, los modelos marcaron mayores probabilidades de temperaturas superiores a lo normal en casi todas las superficies terrestres, junto con patrones de lluvias propios de un episodio fuerte. La prioridad será transformar la información disponible en medidas tempranas que permitan resguardar cultivos, administrar reservas de agua, preparar los sistemas sanitarios y organizar evacuaciones cuando sea necesario.
