Ganadería argentina

El negocio ganadero mostró fortaleza, pero pidió inversión

Los resultados de cría, ciclo completo e invernada siguieron en niveles históricamente altos, aunque la baja real de la hacienda y la presión de costos obligan a planificar el próximo ciclo con más cautela

30 Jun 2026

La ganadería argentina cerró el segundo trimestre con una rentabilidad todavía atractiva, pero menos holgada que a comienzos de año. Según el último informe de Rosgan, los márgenes siguen por encima del promedio histórico, aunque el negocio empezó a mostrar señales de ajuste por la baja real de los precios, el encarecimiento de la reposición y un escenario climático que exigirá anticipación.

La actividad ganadera continúa atravesando uno de sus mejores momentos de los últimos años. Sin embargo, esta dinámica excepcional que venía mostrando desde la primavera pasada comenzó a moderarse durante el segundo trimestre de 2026.

Esa corrección, combinada con el aumento del nivel general de precios, generó un atraso de los valores en términos reales y debilitó parte de la mejora que se había registrado durante los primeros tres meses del año. Aun así, tanto el novillo como el ternero de invernada permanecen en niveles históricamente elevados, lo que permitió sostener buenos resultados económicos para el conjunto de la actividad.

En cría, el margen bruto actual para la Cuenca del Salado alcanzó los $310.573 por hectárea, uno de los registros más altos de los últimos quince años. Ese resultado representa una mejora del 25% frente al promedio observado para el mismo modelo doce meses atrás y un avance del 37% respecto del promedio de la serie 2011-2025.

Cría y ciclo completo sostuvieron la rentabilidad

El desempeño de la cría se explica, principalmente, por la evolución de los precios del ternero y de la vaca de descarte. Aunque ambos valores se alejaron de los máximos registrados a comienzos del año, continúan en niveles históricamente elevados, mientras que los gastos directos se mantuvieron relativamente estables.

En ciclo completo, la tendencia fue similar, aunque con un ajuste más marcado. Según el informe, los márgenes brutos retrocedieron cerca de 15% frente al trimestre anterior, como consecuencia de una mayor presión de los costos directos y de una estabilización en los valores de la hacienda terminada.

Para el modelo productivo del centro-sur de Córdoba, el margen bruto actual asciende a $305.636 por hectárea. Si bien quedó por debajo del máximo histórico alcanzado en noviembre pasado, cuando había llegado a $402.098 por hectárea, todavía se mantiene 42% por encima del promedio histórico y 27% arriba del resultado registrado un año atrás.

En cambio, la invernada enfrenta un escenario más exigente, ya que las buenas condiciones climáticas del otoño impulsaron las recrías pastoriles y sostuvieron la demanda por hacienda liviana. Esa competencia presionó sobre la relación de compra y venta, un factor central para la rentabilidad de estos planteos.

Actualmente, esa relación se ubica entre 1,4 y 1,5 terneros por novillo, cuando un año atrás oscilaba entre 1,2 y 1,3, en línea con su promedio histórico. Como resultado, los márgenes brutos de la invernada registraron una contracción cercana al 30% durante el último trimestre.

El maíz dio aire y el clima marcó la agenda

A pesar del ajuste, el engorde a corral y los esquemas integrados de recría con terminación a grano siguen mostrando resultados positivos y superiores al promedio de la serie. Simulaciones realizadas por Rosgan en el informe muestran que los números mejoran cuando aumenta la intensidad del engorde, la escala productiva o la incorporación de maíz propio.

Con una cosecha de maíz proyectada cerca de las 70 millones de toneladas, la oferta del insumo no representa una limitante para los planteos ganaderos. Además, a los valores actuales, la conversión de grano en carne sigue siendo atractiva.

Actualmente por cada kilo de novillito vendido pueden adquirirse cerca de 19 kilos de maíz. Un año atrás esa relación era de aproximadamente 15 kilos, mientras que el promedio histórico se ubica en torno a 12 kilos por kilo de novillito terminado.

Sin embargo, estas relaciones podrían modificarse hacia adelante, debido a la reciente reducción de los derechos de exportación sobre los granos. Esta medida podría impactar sobre los precios futuros del maíz, mientras que el escenario climático también aparece como una variable clave para los próximos meses.

Los pronósticos estacionales anticipan la posibilidad de precipitaciones superiores a lo normal desde la primavera, asociadas al fenómeno El Niño. Ese contexto puede favorecer la producción forrajera, pero también elevar los riesgos de excesos hídricos, problemas de piso, mayores costos operativos y dificultades logísticas.

Por eso, el buen momento actual aparece como una oportunidad para fortalecer las ganancias. Invertir en infraestructura, limpieza de canales, sistemas de drenaje, reservas forrajeras y previsión financiera será clave para reducir riesgos, evitar una descapitalización forzada y construir sistemas ganaderos más estables frente a los próximos ciclos. 

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