Investigación

El manejo con cobertura superó al barbecho en eficiencia hídrica

La investigación detectó pérdidas de entre 271 y 409 milímetros durante los períodos sin cobertura y mostró que los cultivos de servicios mejoraron la eficiencia del sistema

27 Jul 2026

Un análisis realizado durante seis campañas entre 2018 y 2023 en 63 sitios experimentales de cinco regiones agroclimáticas argentinas cuestionó una de las prácticas más arraigadas de la agricultura, mantener los lotes libres de vegetación para abastecer al planteo estival siguiente. El trabajo utilizó información de la Red de Cultivos de Servicios de Aapresid y fue liderado por especialistas del IFEVA, la FAUBA, la UNR y la Universidad de Wisconsin-Madison, de Estados Unidos.

Históricamente, el barbecho fue considerado una herramienta estratégica para "guardar" humedad en el perfil. Sin embargo, los resultados indicaron que una proporción importante de las precipitaciones invernales se perdió mediante evaporación directa y percolación profunda, sin ser aprovechada por ninguna especie.

A partir de esos datos, la investigación caracterizó a este manejo como una "canilla abierta" de ineficiencia. Ya que el rango de desperdicio registrado, entre 271 y 409 milímetros, puso en discusión su capacidad para conservar el recurso hasta la implantación de los granos gruesos.

Consumo que se transformó en inversión

Para medir alternativas, los especialistas compararon los lotes tradicionales con distintas opciones de cultivos de servicios, entre ellas gramíneas, leguminosas, crucíferas y mezclas. Al momento del secado, estas coberturas habían utilizado, en promedio, un 25% más de agua.

Sin embargo, esa diferencia desapareció en gran parte de las zonas al llegar la fecha de siembra de la producción posterior. Esto se debió a que las lluvias ocurridas durante el intervalo entre la terminación de las plantas y el inicio del nuevo ciclo fueron el factor que mejor explicó la disponibilidad final en el suelo.

Además, estas especies convirtieron pérdidas pasivas en transpiración productiva y aportaron beneficios adicionales, como una mejor estructura edáfica, mayor infiltración y control de malezas. De este modo, el gasto inicial quedó compensado por un funcionamiento más eficiente del esquema completo.

Las claves para evitar el "costo hídrico"

Uno de los principales temores de los productores es que esa utilización anticipada perjudique los rendimientos posteriores. No obstante, el estudio concluyó que la penalización fue mínima o inexistente en la mayoría de los ambientes cuando se manejaron correctamente el momento de secado y las recargas primaverales.

La elección de la especie también resultó determinante, ya que las gramíneas redujeron la productividad del maíz cuando no se recuperó lo consumido antes de su implantación. En cambio, las leguminosas incrementaron los resultados incluso con una menor oferta disponible, probablemente por su aporte de nitrógeno. Y las mezclas mostraron respuestas generalmente neutras o positivas. 

Fuente: Aapresid.

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