El sector agroindustrial sostuvo un elevado nivel de actividad, aunque con resultados dispares entre las distintas cadenas. El último informe de CIARA-CEC destacó el avance de las ventas externas y el dinamismo de los productores, en un contexto marcado por una menor liquidación de divisas respecto de 2025.
Las exportaciones de maíz alcanzaron 5,47 millones de toneladas en julio, el volumen más alto registrado para ese mes. Con ese resultado, los envíos de los primeros siete meses del año llegaron a un máximo de 25,44 millones, un 14,9% por encima del mismo período de 2025.
La aceleración también se reflejó en las ventas realizadas por los productores, ya que en agosto se comercializaron 7,65 millones de toneladas, lo que representó un incremento mensual del 47%. Las ventas con precio y las fijaciones concentraron 6,28 millones.
Pese a ese movimiento, todavía restaba definir el valor del 11% de la campaña 2024/25 y del 28% correspondiente al ciclo 2025/26. En ese escenario, la estimación de exportaciones para la nueva temporada fue elevada a 42 millones de toneladas.
La comercialización de trigo
Por su parte, el trigo registró un repunte en julio, con despachos por 600.000 toneladas. El acumulado entre enero y julio alcanzó 11,58 millones, una mejora interanual del 52,5%.
Durante agosto se negociaron 1,5 millones de toneladas del cereal con precio, un 6% menos que en el mes anterior, pero un 66% más que un año atrás. Además, de la próxima cosecha ya se comprometieron 3,13 millones, equivalentes al 22% del saldo exportable estimado.
La industria mantuvo una elevada utilización
La molienda de soja llegó a 4,15 millones de toneladas en julio y se ubicó como la segunda más alta para ese mes desde 2021. Aunque retrocedió un 0,8% frente a junio, el procesamiento acumulado ascendió a 23,96 millones, apenas un 0,2% más que en igual lapso del año pasado y un 10,6% por encima del promedio de los últimos tres años.
En girasol, la actividad industrial se mantuvo en niveles históricos. Durante julio se procesaron 547.000 toneladas, un 0,4% menos que en junio, mientras que el total de los primeros siete meses alcanzó 3,42 millones, con una expansión interanual del 25,4%.
El uso conjunto de la capacidad instalada se ubicó en el 84%, un punto porcentual por debajo del mes previo y seis puntos por encima de julio de 2025. La oleaginosa importada representó el 23% del volumen procesado.
Las ventas externas de productos derivados mostraron comportamientos diferentes. Entre enero y julio se despacharon 3,41 millones de toneladas de aceite de soja, un 6,1% menos interanual, y 15,07 millones de harina, con una baja del 1,9%.
En contraste, los envíos de aceite de girasol sumaron 1,11 millones de toneladas, un 42,4% más que en 2025, mientras los pellets alcanzaron 1,27 millones, con una suba del 54,1%. Las colocaciones del grano aumentaron 1.147% y marcaron un máximo de 1,25 millones de toneladas.
La liquidación del complejo agroexportador totalizó USD 2.751 millones en agosto. Fue el tercer registro más alto para ese mes y superó en un 51,3% al monto informado un año antes, aunque quedó un 7% por debajo de julio.
En los primeros ocho meses de 2026 ingresaron USD 19.048 millones. La cifra resultó un 11% inferior a la del mismo período del año pasado, pero se mantuvo un 12% por encima del promedio histórico registrado entre 2008 y 2025.
El desempeño del maíz y el girasol confirmó que la agroindustria mantuvo capacidad para generar volumen y sostener su presencia internacional. Sin embargo, la caída acumulada en el ingreso de divisas mostró que una mayor actividad comercial no siempre se traduce de inmediato en más dólares, especialmente cuando todavía queda una porción relevante de la producción sin vender o con precio pendiente.
