Un estudio realizado por la Agencia de Extensión Rural (AER) Cruz del Eje del INTA analizó la evolución de 21,78 millones de hectáreas que registraron incendios en Argentina entre 2004 y 2014 y concluyó que 3,02 millones de hectáreas fueron posteriormente incorporadas a actividades agrícolas, ganaderas o forestales. Ese valor representa el 26,1% de todas las conversiones de coberturas naturales hacia usos productivos registradas en el país entre 2003 y 2024, lo que significa que una de cada cuatro hectáreas incorporadas a la producción había sufrido incendios previamente. Los investigadores aclararon que los resultados muestran una asociación espacial entre los incendios y el cambio de uso del suelo, aunque no permiten afirmar que el fuego haya sido la causa de esas transformaciones.
Un trabajo que profundiza investigaciones anteriores
La investigación tiene como antecedente un estudio desarrollado en 2014 por especialistas del INTA y el Instituto Gulich (CONAE-UNC) sobre la relación entre el uso del fuego y la conversión de tierras forestales en Argentina. Aquel trabajo, presentado durante la XXVI Reunión Argentina de Ecología, combinó información de áreas quemadas, registros de deforestación y estadísticas de expansión agrícola. "En ese momento encontramos un patrón, especialmente en el norte argentino: muchas superficies que habían registrado incendios luego aparecían incorporadas a la producción. Esa experiencia fue la antesala para profundizar el análisis con nuevas herramientas y mayor capacidad de procesamiento", explicó Nicolás Mari, profesional de la AER Cruz del Eje del INTA y autor del estudio. La nueva investigación surgió a partir de una consulta del medio periodístico El Ruido, interesado en conocer si existía evidencia que respaldara la hipótesis de una posible relación entre los incendios y determinados procesos de transformación del territorio. A partir de esa inquietud, el equipo amplió el análisis a escala nacional utilizando imágenes satelitales del sensor MODIS, los mapas anuales de cobertura y uso del suelo de MapBiomas Argentina y herramientas de procesamiento geoespacial.
Uno de los principales avances metodológicos fue la disponibilidad de información anual sobre la dinámica de las coberturas del suelo. "Antes podíamos comparar una situación inicial y una final, pero ahora podemos reconstruir cómo va cambiando el territorio año a año. Esa disponibilidad de datos permite entender mejor la dinámica de los cambios de uso del suelo", señaló Mari. El estudio tomó como referencia los incendios ocurridos entre 2004 y 2014, comparando la cobertura existente en 2003 con la observada una década después, en 2024. "Dejar pasar esos diez años permite identificar cambios consolidados. Si una superficie se quemó y una década después aparece como cultivo o pastura, significa que hubo una transformación permanente del uso del suelo", explicó el investigador.
"Dejar pasar esos diez años permite identificar cambios consolidados. Si una superficie se quemó y una década después aparece como cultivo o pastura, significa que hubo una transformación permanente del uso del suelo"
Qué ocurrió con las áreas quemadas
El relevamiento identificó 21,78 millones de hectáreas afectadas por incendios al menos una vez entre 2004 y 2014. Del total, el 53,6% mantuvo coberturas naturales, como bosques, pastizales o humedales, diez años después del incendio. En tanto, el 13,9% pasó de ambientes naturales a usos agrícolas, ganaderos o forestales, mientras que el 9,6% registró cambios entre distintos tipos de coberturas naturales. "Uno de los aspectos más importantes que mostró el estudio es que la mayoría de las áreas quemadas no cambió de uso del suelo. Son zonas que se queman y diez años después siguen manteniendo una cobertura natural", destacó Mari. Los investigadores explicaron que las transiciones entre coberturas naturales -por ejemplo, de bosque a arbustal o de bosque a pastizal- no implican necesariamente la incorporación de esas tierras a la producción. En muchos casos reflejan procesos de degradación ambiental, donde un bosque puede conservar esa clasificación aunque haya perdido estructura, biodiversidad o capacidad de regeneración.
"Uno de los aspectos más importantes que mostró el estudio es que la mayoría de las áreas quemadas no cambió de uso del suelo. Son zonas que se queman y diez años después siguen manteniendo una cobertura natural"
Una de cada cuatro conversiones ocurrió sobre áreas incendiadas
Al comparar la evolución de las áreas quemadas con la dinámica general del territorio argentino surgió uno de los principales hallazgos. Entre 2003 y 2024, unas 11,58 millones de hectáreas pasaron de coberturas naturales a usos agrícolas, ganaderos o forestales. De esa superficie, 3,02 millones de hectáreas habían registrado incendios previamente. En otras palabras, el 26,1% de las conversiones hacia actividades productivas ocurrió sobre superficies con antecedentes de fuego. Además, las áreas incendiadas presentaron una frecuencia de cambio hacia usos productivos 3,3 veces superior al promedio registrado para todo el país.
El norte argentino concentra las mayores transformaciones
El comportamiento no fue uniforme en todas las regiones. Las mayores transiciones desde coberturas naturales hacia actividades agrícolas, ganaderas o forestales se registraron en Santiago del Estero, Salta, Chaco y Formosa, provincias que concentraron la mayor superficie donde, tras un incendio, las tierras fueron incorporadas a la producción. En conjunto, esas cuatro provincias suman 2,36 millones de hectáreas, equivalente al 25,3% de toda la superficie quemada en esos territorios. La situación fue distinta en otras regiones. En el Delta del Paraná y los Esteros del Iberá se identificaron 5,92 millones de hectáreas con antecedentes de incendios, pero solo el 5,7% pasó posteriormente a usos agropecuarios. En Córdoba, las conversiones hacia actividades productivas representaron apenas el 3,5% de las áreas incendiadas, mientras que los cambios entre distintas coberturas naturales alcanzaron el 13,7%, evidenciando una mayor incidencia de procesos de degradación ambiental que de incorporación de tierras a la producción.
El estudio no prueba que los incendios provoquen el cambio de uso del suelo
Los investigadores insistieron en que los resultados no establecen una relación de causa y efecto entre los incendios y el cambio de uso del suelo. Según explicó Mari, el trabajo muestra que ambos fenómenos aparecen asociados en determinadas regiones, pero no permite determinar si el fuego fue utilizado deliberadamente para transformar el territorio o si ocurrió como consecuencia de otros procesos previos. "En los procesos de transformación de mayor escala suele intervenir primero la maquinaria y luego aparece el fuego para eliminar los residuos del desmonte. En productores de menor escala, en cambio, puede utilizarse porque representa una alternativa más económica para habilitar nuevas tierras", indicó. El investigador agregó que la metodología utilizada no detectó una superficie significativa asociada a la expansión de infraestructura urbana y señaló que para evaluar ese tipo de procesos serán necesarias series temporales más extensas y nuevos enfoques de análisis.
Como conclusión, sostuvo que los resultados aportan una nueva base de información para comprender la dinámica territorial del país y mejorar el análisis sobre qué ocurre con las áreas afectadas por incendios a lo largo del tiempo.
