Ciencia argentina

El INTA fortaleció la producción arrocera con nuevas genéticas

Dos nuevas variedades fueron incorporadas al registro del INASE tras varios años de investigación. Los cultivares combinan potencial de rendimiento, calidad industrial y estabilidad productiva

16 Sep 2026

La Estación Experimental Agropecuaria Corrientes amplió su propuesta genética para responder a las condiciones y necesidades de una de las principales economías regionales de la provincia. Los materiales se sumaron al trabajo iniciado décadas atrás por el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), que ya había dado origen a Fortuna, una creación local con amplia aceptación en el país.

La obtención de cada alternativa demanda un proceso prolongado e interdisciplinario. Mejoradores genéticos, agrónomos, fitopatólogos, especialistas en granos y técnicos de campo analizan miles de líneas experimentales antes de identificar aquellas capaces de llegar a la producción comercial.

De acuerdo con la ingeniera agrónoma María Inés Pachecoy, Fortuna constituye un antecedente destacado por tratarse de un desarrollo "correntino al 100%". A ese logro se incorporaron recientemente Alfredo y Vicente, ambos registrados ante el Instituto Nacional de Semillas (INASE).

El programa apunta a generar plantas con mayor productividad y buena aptitud industrial, pero también con un comportamiento estable frente a los factores que afectan al cultivo. La adaptación al ambiente ocupa un lugar central, debido a las características particulares que presenta la actividad en el nordeste argentino.

"El mejoramiento genético busca anticiparse a los desafíos del futuro. Cada nueva variedad incorpora años de investigación para ofrecer al productor cultivares más productivos, estables y adaptados a las condiciones de nuestra región", expresó Pachecoy.

Ensayos a campo antes de la llegada comercial

Una vez identificados los ejemplares promisorios, el INTA inicia una etapa de validación junto con productores, empresas e instituciones vinculadas a la cadena. Los ensayos comparativos en distintas localidades permiten conocer su comportamiento bajo situaciones reales antes de su liberación al mercado.

Sin embargo, la tarea no termina con la inscripción, sino que el acompañamiento técnico resulta determinante para que cada genética exprese sus cualidades mediante un manejo agronómico adecuado. Para facilitar esa adopción, el organismo organiza jornadas técnicas, días de campo y capacitaciones en las que comparte recomendaciones específicas.

Las instancias que plantea el INTA buscan trasladar los avances obtenidos en la investigación hacia los lotes comerciales. De esta manera, la articulación entre ciencia, producción e industria fortalece así la capacidad del sector para enfrentar escenarios más exigentes.

Alfredo y Vicente representan un nuevo paso dentro de una estrategia que procura elevar la eficiencia, sostener la calidad del cereal y mejorar la sustentabilidad del arroz argentino. Su adopción permitirá conocer en qué medida estos avances genéticos se traducen en mejores resultados productivos frente a las condiciones cada vez más exigentes de la región.

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