La campaña 2026/27 comenzó con una superficie prevista 5,3% mayor a la del ciclo anterior y un ritmo de labores que se ubicó dos puntos porcentuales por encima del promedio de las últimas cinco temporadas. De acuerdo con el relevamiento realizado por la Bolsa de Cereales de Buenos Aires los primeros movimientos se concentraron íntegramente en el nordeste argentino, donde las sembradoras ya cubrieron el 23,6% del área estimada para la región.
En cambio, en el centro del área agrícola los productores aguardaban un aumento de las temperaturas para comenzar con los trabajos. La situación era diferente en las zonas australes, que todavía se encontraban lejos del inicio de su ventana óptima, ya que la condición actual de los lotes y las perspectivas de un año húmedo generaron incertidumbre sobre la organización de las tareas.
El trigo quedó cerca de completar los planes
Mientras comenzó el nuevo ciclo de la oleaginosa, la cobertura triguera alcanzó el 98,4% de las 6,5 millones de hectáreas proyectadas, luego de registrar un avance intersemanal de apenas 0,7 puntos porcentuales. La lentitud de las labores respondió principalmente a las dificultades para trabajar en el sur del área agrícola.
En el sudeste de Buenos Aires, la elevada humedad ambiente y la saturación de los suelos impidieron el desarrollo normal de las labores y pusieron en duda la concreción de la proyección. Pese a esos inconvenientes, la buena disponibilidad hídrica acompañó el crecimiento y desarrollo del cereal en el resto de las regiones, y el 99,7% de la superficie en pie presentó una condición de normal a excelente y se detectaron los primeros lotes en espigazón.
El maíz sostuvo su proyección
Por su parte, la recolección maicera llegó al 69,8% del área apta, con un rendimiento medio nacional de 79,4 quintales por hectárea. El principal freno volvió a localizarse en el sudeste bonaerense, donde la persistencia de humedad retrasó el secado de los granos.
En el norte continuó observándose presencia de Dalbulus maidis y la incidencia de la plaga habría resultado mayor a la prevista. En este contexto, los efectos sobre la productividad que comenzarían a manifestarse a medida que progresara la cosecha.
A su vez, los planteos tardíos incorporados en ambos Núcleos y en el norte de La Pampa-oeste de Buenos Aires entregaron resultados acordes con las expectativas. Por ese motivo, la entidad mantuvo la proyección de una producción de 64 millones de toneladas.
El sorgo a pérdida
Por último, la cosecha de sorgo granífero cubrió el 90,3% de la superficie apta y alcanzó un promedio de 41,4 quintales por hectárea. El centro-norte de Córdoba continuó mostrando los mejores resultados de la campaña con 56,5 quintales.
Sin embargo, los rindes obtenidos en el resto de las zonas quedaron por debajo de lo esperado y redujeron la media nacional. Ante ese escenario, la Bolsa de Cereales recortó en 100.000 toneladas su previsión y ubicó el volumen final en 2,8 millones de toneladas.
Mientras el girasol inició un nuevo ciclo con una mayor apuesta de superficie, el exceso de humedad comenzó a condicionar las decisiones y el avance de las labores en distintas regiones. La evolución del clima durante las próximas semanas será determinante no solo para concretar los planes de implantación de la oleaginosa y el trigo, sino también para destrabar la cosecha de los granos gruesos y confirmar las actuales proyecciones productivas.
