El financiamiento destinado a las actividades primarias y agroindustriales incorporó USD 3.329 millones en comparación con junio del año pasado. La mejora alcanzó a nueve de las doce economías regionales relevadas, pero los recursos disponibles todavía resultaron limitados frente a la escala productiva.
Un informe elaborado por CONINAGRO, sobre la base de datos del Banco Central, mostró que la expansión fue generalizada. La producción de frutas encabezó las subas con un incremento interanual del 125%, seguida por las actividades de granja con un 88% y el sector ovino con un 80%.
En el extremo opuesto quedaron las cadenas porcina, vitivinícola y tabacalera, las únicas que registraron retrocesos. Sin embargo, en los tres casos las caídas se mantuvieron por debajo del 10%.
Los mayores aportes de capital provinieron de los rubros con mayor peso dentro de la actividad, de manera que cereales, oleaginosas y forrajeras sumaron USD 1.597 millones, un 46% más que doce meses atrás. A su vez, el procesamiento de carnes, frutas, legumbres y aceites incorporó otros USD 1.407 millones, con una mejora del 62%.
Los fondos cubrieron una pequeña parte del negocio
Pese al repunte, la entidad advirtió que el nivel de endeudamiento continúa siendo insuficiente para impulsar la producción, financiar procesos de reconversión y ampliar las exportaciones. De esta manera, la brecha quedó expuesta al comparar los montos otorgados con el valor generado por cada cadena.
En agricultura, el saldo destinado a cereales, oleaginosas y forrajeras alcanzó USD 5.049 millones, lo que representó apenas el 10,6% del Valor Bruto de Producción anual de los seis principales cultivos, estimado en USD 47.348 millones. Frente a una cosecha 2025/26 calculada en casi 157 millones de toneladas, la asistencia equivalió a solo USD 32 por tonelada. Una relación que, para CONINAGRO, refleja el escaso respaldo financiero disponible ante la magnitud de las inversiones requeridas.
Ganadería, leche y vino también mostraron límites
En bovinos, el saldo ascendió a USD 1.562 millones, equivalente al 7,4% del valor bruto generado por la actividad. Al distribuirlo sobre un rodeo de 50,9 millones de cabezas, el resultado fue de USD 30 por animal, un monto suficiente para cubrir apenas 15 días de engorde de un novillito. Mientras que la producción porcina contó con USD 79,8 millones, considerando una faena de 8.517.433 cabezas, la disponibilidad fue de USD 9,4 por ejemplar o el equivalente a 6,7 kilos de capón.
Por su parte, la lechería acumuló USD 365 millones frente a una elaboración anual de 11.618 millones de litros. Y en vitivinicultura, los USD 129 millones disponibles representaron USD 0,087 por litro producido y apenas el 14,5% de las ventas externas, que alcanzaron USD 889 millones.
Mejores condiciones gracias al dólar
Otro rasgo destacado fue la fuerte dolarización del financiamiento agroindustrial, que alcanzó el 64% y dentro del complejo cerealero, la proporción ascendió al 75%. En este contexto, mientras la tasa promedio en moneda local subió del 49,3% al 52,4%, la ganadería bovina afrontó un costo del 59%, el más alto entre los sectores analizados. En contraste, la elaboración de productos lácteos accedió a un promedio del 38,8%.
En dólares, el interés descendió del 7,8% al 5,7%, una reducción del 27%. Al contemplar una variación interanual del tipo de cambio del 20,3%, CONINAGRO estimó un costo equivalente en pesos cercano al 29,7%, por lo que esta vía resultó comparativamente más conveniente.
El avance registrado durante la primera mitad del año marcó una recuperación, pero la baja cobertura sobre la producción mostró que todavía existe un amplio margen para ampliar el acceso a recursos y acompañar el potencial de las distintas cadenas. El desafío será transformar ese crecimiento en una herramienta capaz de sostener inversiones, promover la reconversión productiva y fortalecer la competitividad del sector.
