La ganadería argentina cuenta con mercados que demandan cantidad y calidad, como también con margen para aumentar su producción. Sin embargo, también continúa financiando buena parte de su expansión con recursos propios, esa contradicción atravesó la jornada "Ganado, Carnes y Capital", organizada por ROSGAN y la Mesa de las Carnes en la Bolsa de Comercio de Rosario.
El encuentro reunió a representantes de Banco de Inversión y Comercio Exterior (BICE) y los principales bancos del país junto con el Mercado Argentino de Valores, A3 Mercados, ROSFID y referentes de distintos eslabones cárnicos. El objetivo fue analizar mecanismos específicos para una actividad intensiva en capital, con plazos extensos y necesidades particulares de infraestructura, tecnología y ampliación de escala.
Más préstamos, pero todavía insuficientes
Durante el debate se destacó que la demanda crediticia de productores y compañías con planes de largo plazo viene aumentando. En 2025, el financiamiento destinado al rubro avanzó 220%, un salto que reflejó mayor dinamismo, aunque permaneció por debajo del volumen requerido para transformar la matriz productiva.
Entre las alternativas planteadas aparecieron los préstamos a valor producto, las líneas vinculadas con exportaciones, los convenios entre diferentes actores, el warrant ganadero y la simplificación de las carpetas. También se remarcó la necesidad de digitalizar los procesos para reducir tiempos y facilitar el acceso.
Desde el mercado de capitales señalaron que "los fondos existen", pero que resulta necesario modificar la forma de organizar y presentar las iniciativas. En ese sentido, sostuvieron que ya no alcanza con considerar al productor como un sujeto aislado, sino que debe posicionarse como una "empresa ganadera", con información, trazabilidad, garantías y capacidad para utilizar instrumentos financieros más sofisticados.
La oferta mencionada incluyó futuros de hacienda, descuento de cheques, pagarés bursátiles y producto, facturas de crédito, warrants, fideicomisos y Obligaciones Negociables Agro. Estas últimas acumularon emisiones por US$ 450 millones en lo que va del año, un dato que mostró la capacidad del sistema para canalizar ahorro privado hacia proyectos productivos.
Modelos que convirtieron capital en escala
La jornada presentó experiencias empresariales que lograron vincular recursos de terceros con crecimiento. Uno de los casos presentados fue el de Pablo Masor, de Las Camelias, quién explicó que mientras en 2005 un galpón para 15.000 pollos requería alrededor de US$ 100.000, en 2024 una instalación para 44.000 animales demandaba cerca de US$ 400.000. Este caso mostró cómo el aumento de la escala elevó las barreras de entrada y volvió decisivo el respaldo financiero.
Por su parte, Lisandro Culasso, de Isowean, presentó un esquema híbrido de integración y hotelería que posibilitó expandirse mediante capital externo. La compañía estandarizó junto con entidades bancarias una línea en la cual el asociado obtiene el préstamo respaldado por un contrato y una garantía real, demostrando que la formalización puede reducir riesgos y acercar el crédito a la producción.
En el cierre, David Miazzo, de la Mesa de las Carnes, resumió: "la ganadería es una actividad intensiva en capital, pero todavía se financia en gran medida con recursos propios". Además, advirtió que el sistema bancario aporta apenas "US$ 20 por cabeza de stock bovino", una cifra limitada para retener vientres masivamente, acelerar la incorporación tecnológica o impulsar un cambio de escala.
El desafío ya no pasa solamente por ampliar la oferta de crédito, sino por construir condiciones que permitan usarlo de manera eficiente. La formalización de los proyectos, la generación de información confiable y la articulación entre los distintos eslabones serán determinantes para que el financiamiento deje de ser una restricción estructural y se convierta en una herramienta capaz de impulsar productividad, escala y mayor oferta de carne.
