Un ensayo realizado en Corrientes y Entre Ríos aportó nuevas pautas de manejo para una variedad que amplía su presencia en el sector productivo. El trabajo, encabezado por investigadores del INTA Corrientes y del INTA Concepción del Uruguay, evaluó diferentes niveles de nutrición con el objetivo de maximizar el potencial del cultivo y mejorar el aprovechamiento del fertilizante.
La investigadora del INTA Corrientes, Luciana Herber, advirtió que "ajustar la nutrición nitrogenada en el cultivo de arroz ha dejado de ser una mera decisión biológica para convertirse en un imperativo de supervivencia económica". Y subrayó la importancia de sincronizar la disponibilidad del nutriente con los momentos de mayor demanda fisiológica de la planta.
En los sistemas inundados, una correcta planificación también contribuye a reducir las pérdidas por volatilización y desnitrificación. Y explicó: "Cada kilo de fertilizante aplicado debe transformarse efectivamente en grano para proteger el margen neto del productor, evitando excesos que no generan beneficios y preservando la sostenibilidad de las reservas del suelo".
La dosis que mostró mejores resultados
Los ensayos establecieron que la aplicación de 250 kilogramos de urea por hectárea, equivalentes a unos 115 kilos de nitrógeno, fue el nivel óptimo para alcanzar altos rindes y elevar la eficiencia de uso.
Con esa estrategia, Angirú INTA CL consiguió promedios con techos superiores a las 11 toneladas por hectárea bajo condiciones favorables. Según detalló Herber, la conversión llegó a "17 kilogramos de grano por cada kilogramo de nitrógeno aplicado".
La recomendación consiste en distribuir la totalidad al voleo, sobre suelo seco y antes de iniciar el riego. Este esquema cubre los requerimientos durante el ciclo y ofrece al productor la posibilidad de efectuar la tarea por vía terrestre con maquinaria propia.
Los riesgos de quedarse corto o excederse
Los técnicos señalaron que una nutrición insuficiente puede ocasionar pérdidas superiores al 20%, además de limitar la reposición de la fertilidad del lote. En el extremo opuesto, una cantidad excesiva incrementa los costos y favorece la aparición de enfermedades, el vuelco y un desarrollo desmedido de biomasa.
En este sentido, el especialista del INTA Concepción del Uruguay, José Colazo, resumió: "Subfertilizar implica bajos rendimientos y poca reposición de la fertilidad del lote. Sobrefertilizar puede generar enfermedades, vuelco y mayores costos de producción".
Una genética que ganó terreno
Angirú INTA CL lleva apenas dos campañas dentro del circuito comercial, pero su superficie implantada se encuentra en expansión, de manera que fue la genética de mayor rendimiento agrícola durante cuatro ciclos consecutivos en Entre Ríos. Además, el material sobresale por sus granos enteros anchos y voluminosos que Gurí, presenta alta amilosa y baja temperatura de gelatinización, cualidades que brindan una cocción seca, suelta y firme.
Finalmente desde el INTA aclararon que el salto productivo no depende de una única práctica. La rotación, la preparación anticipada del terreno, la elección del momento de implantación, la semilla certificada y una nutrición balanceada deben integrarse en una estrategia adaptada a cada ambiente.
