Biocombustibles

Brasil aumenta al 32% el etanol en las naftas y fortalece la demanda de caña y maíz

Busca reducir las importaciones de combustibles fósiles, amortiguar la volatilidad del precio del petróleo y consolidar el papel de los biocombustibles en la matriz energética. Para el agro, implica una mayor demanda de materias primas y nuevas oportunidades de inversión.

15 Jul 2026

Brasil volvió a apostar por los biocombustibles como eje de su política energética. El Gobierno aprobó elevar del 30% al 32% la proporción obligatoria de etanol anhidro mezclado con la gasolina, una medida que regirá inicialmente durante 180 días y que apunta a disminuir las importaciones de combustibles, reducir la exposición a la volatilidad del mercado petrolero y fortalecer la producción nacional de energías renovables. La decisión fue adoptada por el Consejo Nacional de Política Energética (CNPE) en un contexto marcado por la incertidumbre en los mercados internacionales de energía y por la estrategia del país de avanzar hacia una mayor autosuficiencia energética. De acuerdo con las estimaciones oficiales, la nueva mezcla E32 permitirá sustituir alrededor de 900 millones de litros de gasolina importada por año, al tiempo que incrementará la demanda de etanol en aproximadamente 1.000 millones de litros anuales.

La nueva mezcla E32 permitirá sustituir alrededor de 900 millones de litros de gasolina importada por año, al tiempo que incrementará la demanda de etanol en aproximadamente 1.000 millones de litros anuales.

Más demanda para la agroindustria

La medida representa una señal positiva para toda la cadena agroindustrial brasileña. El mayor consumo de etanol impulsará tanto a la industria sucroenergética basada en caña de azúcar como al creciente sector del etanol de maíz, que en los últimos años experimentó una fuerte expansión en los estados de Mato Grosso, Goiás, Mato Grosso do Sul y Paraná. Mientras la producción de etanol de caña continúa siendo predominante, el maíz gana participación gracias a la disponibilidad de grandes volúmenes de cereal provenientes de la segunda cosecha (safrinha), permitiendo operar plantas durante todo el año y diversificar la oferta de biocombustibles. Además del etanol, estas industrias generan coproductos de alto valor para la alimentación animal, como los granos secos de destilería con solubles (DDGS) y aceite de maíz, fortaleciendo la integración entre agricultura, ganadería y producción de energía.

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Un mercado que sigue creciendo

Brasil se consolidó como uno de los principales productores mundiales de etanol y mantiene una política sostenida de incremento de la participación de los biocombustibles en el transporte. El país cuenta con un parque automotor ampliamente adaptado al uso de mezclas elevadas de etanol gracias a la masificación de los vehículos flex fuel, capaces de funcionar indistintamente con gasolina, etanol hidratado o cualquier combinación de ambos. El Gobierno brasileño sostiene que las evaluaciones técnicas realizadas no detectaron efectos significativos sobre el desempeño de los motores con la mezcla E32 y ya comenzó estudios para evaluar un eventual aumento hasta el 35% de etanol (E35).

Qué significa para Argentina

La decisión brasileña también tiene implicancias para el mercado agroindustrial argentino. Por un lado, una mayor producción brasileña de etanol de maíz incrementará la demanda regional del cereal, aportando sostén estructural al consumo interno del principal productor sudamericano. Aunque Brasil es autosuficiente en maíz, el crecimiento de esta industria consolida un nuevo destino para millones de toneladas del grano y fortalece la cadena bioindustrial. Por otro lado, la medida reabre el debate sobre el desarrollo de los biocombustibles en Argentina. Actualmente, el porcentaje obligatorio de bioetanol en las naftas argentinas es considerablemente inferior al brasileño, pese a que el país dispone de una importante capacidad instalada basada tanto en caña de azúcar como en maíz. Diversas entidades del sector vienen impulsando una actualización del marco regulatorio para elevar el corte obligatorio, argumentando que ello permitiría generar mayor valor agregado, estimular inversiones, crear empleo en el interior productivo y reducir la dependencia de combustibles fósiles importados. Asimismo, el crecimiento del mercado brasileño podría abrir nuevas oportunidades para empresas argentinas proveedoras de tecnología, equipamiento, ingeniería y servicios vinculados a la industria del etanol.

Entidades del sector vienen impulsando una actualización del marco regulatorio para elevar el corte obligatorio, argumentando que ello permitiría generar mayor valor agregado, estimular inversiones, crear empleo en el interior productivo y reducir la dependencia de combustibles fósiles importados

Biocombustibles como política de Estado

La decisión confirma que Brasil continúa considerando a los biocombustibles como una herramienta estratégica de desarrollo económico, seguridad energética y reducción de emisiones. Mientras gran parte del mundo busca alternativas para disminuir el consumo de combustibles fósiles, el país profundiza un modelo basado en el aprovechamiento de su producción agropecuaria para abastecer el mercado energético, generando un círculo virtuoso entre agricultura, industria y transición energética. El nuevo incremento del corte de etanol no sólo fortalece la producción agroindustrial brasileña, sino que vuelve a posicionar a los biocombustibles como uno de los pilares del desarrollo rural y energético de América del Sur.

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