Orgullo nacional

Biotecnología desde la Puna: la apuesta argentina que mejora rindes y atrae inversión global

Con inversión de Corteva y el respaldo de la Fundación Gates, la startup Puna Bio lleva al campo microorganismos extremófilos capaces de mejorar la fijación de nitrógeno, con aportes de hasta 36 kg/ha, y potenciar rindes en ambientes desafiantes

24 Jun 2026

La biotecnología aplicada al agro argentino está pisando fuerte en el escenario global. Puna Bio, empresa fundada en 2020 por científicas tucumanas del CONICET acaba de marcar un hito histórico: cerró su ronda de inversión Serie A liderada por el gigante Corteva Agriscience y sumó posteriormente a la Fundación Gates. Se trata de un movimiento sumamente relevante, ya que representa una de las primeras inversiones de la entidad de Bill Gates en una empresa latinoamericana.

El corazón del proyecto nació tras más de 25 años de investigación básica en la Puna argentina. Allí, las científicas identificaron microorganismos extremófilos que evolucionaron durante millones de años para sobrevivir a la alta radiación, la sequía extrema, la salinidad y la falta de nutrientes. El gran salto fue entender cómo estas bacterias interactúan con las plantas autóctonas y transferir esa capacidad de resiliencia a cultivos extensivos como el trigo, la soja o el maíz mediante el desarrollo de bioinsumos.

La empresa tomó forma gracias al impulso de GRIDX, el fondo de Venture Capital líder en biotecnología de la región, que unió la ciencia de frontera de las doctoras María Eugenia Farías, Elisa Violeta Bertini y Carolina Belfiore con la visión de negocios del economista Franco Martínez Levis, actual CEO.

Ciencia con resultados reales a campo

Para demostrar que los hallazgos de laboratorio funcionan a campo, la firma desplegó una red nacional de más de 600 ensayos junto a expertos independientes e instituciones de referencia como el INTA.

En el caso de Kanzama®, su tratamiento de semillas para trigo y cebada, la tecnología permitió mejorar la fijación biológica de nitrógeno, con un aporte equivalente a 36 kg de nitrógeno por hectárea promedio, y asegurar la implantación incluso en escenarios de estrés hídrico. En tanto Kunza®, el bioestimulante desarrollado para soja, algodón y poroto que apunta a mejorar la tolerancia al estrés abiótico y optimizar la absorción de nutrientes, ya fue validado por productores en más de 300.000 hectáreas y se prevé duplicar el área durante 2026.

"Trabajamos con microorganismos que llevan millones de años adaptándose a condiciones extremas. Esa capacidad biológica es la que buscamos transferir a los cultivos para mejorar su desempeño en ambientes productivos cada vez más desafiantes", señala Elisa Violeta Bertini, cofundadora y directora de Ciencia de la firma.

Además del beneficio ambiental de producir con menor impacto, el retorno económico para el productor es directo: según datos de la compañía, estas tecnologías generan retornos de entre 6 y 10 veces su costo gracias al incremento consistente en los rendimientos.

Impacto global y seguridad alimentaria

Hoy, la startup cuenta con un equipo de más de 50 personas, una plataforma que produce cientos de miles de litros al año y una colección propia de más de 2.500 cepas bacterianas.

Su impacto ya fue reconocido internacionalmente con el premio Science Breakthrough of the Year de la Falling Walls Foundation y el respaldo de la Bayer Foundation. Sin embargo, el próximo gran paso de este desarrollo nacido en el norte argentino mira hacia el continente africano: en colaboración con la Fundación Gates, buscarán adaptar estas tecnologías con foco en los pequeños productores y la seguridad alimentaria global.

Más de ACTUALIDAD
Suscríbase para recibir notificaciones importantes
AGRITOTAL desea enviar noticias de primerísima mano.
Para aceptar basta con hacer click en el botón "Permitir"