La soja 'nueva' no ayudará a cerrar la brecha: tiene precios de hace seis años y costos actuales
Los contratos sobre Rosario de soja Mayo 16, la primera posición correspondiente a la inminente campaña gruesa, tocaron este lunes un mínimo para los últimos seis años de operación.
La soja "nueva", que todavía no se sembró, arrancó la semana en u$s 208 la tonelada. Se trata del menor valor para ese contrato desde el 5 de octubre de 2009, en medio del coletazo de la crisis internacional, cuando el entonces futuro Mayo10 tocó u$s 207,2 la tonelada. Ayer, esa posición ajustó a u$s 210,8 la tonelada.
Para encontrar una soja por debajo de u$s 200 la tonelada para un Mayo sobre Rosario, hay que remontarse al 2 de mayo de 2007, cuando el contrato para entrega exactamente un año después (Mayo 2008) se ubicó en u$s 199 la tonelada. Pero casi ocho años y medio atrás, la realidad era más que diferente.
En mayo de 2007, el boom de los precios de las materias primas todavía no era ni soñado por los más optimistas; los derechos de exportación que tributaba la oleaginosa argentina se ubicaban en 27,5%, mientras los costos internos no subían por el ascensor como sí lo hicieron en los siguientes años.
Hoy, en medio del derrumbe de los valores internacionales de los commodities, la soja en Chicago perdió 24% desde principios de 2015; las retenciones que tributa la oleaginosa se mantienen en 35%, mientras los costos internos se incrementaron al ritmo de la inflación, que para los consultores privados acumuló entre 2008 y 2014 un alza de 355%, contra el 107% del acumulado para los mismos años por el indicador oficial del Indec.
Por eso, el futuro de la campaña sojera 2015/16, que comenzará a cosecharse cuando el nuevo Gobierno haya transitado más de los primeros 100 días de gestión, aparece como un interrogante.
Las entidades ligadas al sector granario aun no realizaron sus primeros pronósticos de área destinada a la soja, ni menos cuánto puede ser la futura producción.
Pero sí en voz baja, muchos analistas comentan que si bien la oleaginosa seguirá siendo el refugio de toda la actividad, habrá una caída en la superficie y tecnología aplicada, por lo que los rindes y la producción se achicarán contra el ciclo anterior, que marcó récord de casi 20 millones de hectáreas plantadas con soja y 61 millones de toneladas producidas.
La retracción en la siembra, que aún no puede ser cuantificada, tiene su explicación no solo en la incertidumbre política, sino en los números negativos que los actuales precios y los actuales costos conllevan sembrar soja, más aún en campo alquilado y en las zonas alejadas del puerto, como la región del NOA que en otros años fue clave para la expansión de la oleaginosa. A eso se suman las preocupaciones por los posibles efectos que el fenómeno "El Niño" pueda tener en la cosecha gruesa durante los próximos meses. Ya hay varias alertas de que la intensidad del evento puede ser sin precedentes, lo que tendrá efectos tanto a nivel precios como en cuanto a producción total.
En ese contexto de números en rojo, el reclamo del sector agropecuario es recuperar la competitividad. La fórmula es elegir cómo mejorar el tipo de cambio sojero, sea vía baja, o eliminación directa como reclama la mesa de enlace, de las retenciones al complejo sojero; o a través de una devaluación.