::Opinión
03/01/2017
La agroindustria como política de gobierno
Ricardo Buryaile, ministro de Agroindustria, analiza nuevas líneas estratégicas que permitan el crecimiento de las cadenas agroalimentarias y posicionar, así, a la Argentina en el mundo

La producción agropecuaria es uno de los sectores económicos que debe ser alentado para dinamizar a la economía, no sólo por la generación de recursos, sino también por su aporte a la generación de empleo y al arraigo cultural muy profundo que genera en su gente. Es una tradición de trabajo que debe ser valorada y potenciada.

La agroindustria es una industria federal que se localiza a lo largo y ancho del país. La Argentina cuenta con un capital natural privilegiado para la producción de alimentos, con empresarios dispuestos a la innovación, y con un desarrollo científico que es ejemplo en el mundo entero. Estas condiciones nos permiten generar el 60 % de las divisas que ingresan al país, el 18 % del Producto Bruto Interno y asegurar empleo a miles de argentinos.

Como gobierno somos conscientes de que debemos darle a este sector soluciones concretas, decidimos impulsar una política para la producción de alimentos, a partir del trabajo mancomunado entre el campo y la industria. Estos no deben ser vistos como antagónicos, ya que nuestro objetivo es convertirlos en socios estratégicos para el desarrollo nacional.

Debemos superar los obstáculos al crecimiento que se han dado en los últimos años, y que van desde la falta de infraestructura, la discrecionalidad en la comercialización, la ausencia de previsibilidad y de fomento a las exportaciones, hasta la valoración de la investigación y el impulso para el descubrimiento de nuevas tecnologías aplicables al sector.

Esto exige un avance en los sistemas productivos en el que el agregado de valor cumpla un rol crucial y así avanzar en la seguridad alimentaria. Esas condiciones son imprescindibles para alcanzar lo que no sólo es uno de los principales objetivos de nuestra gestión, sino nuestra motivación: contribuir a disminuir la pobreza.

Hay mucho trabajo aún por hacer. La mejora en la infraestructura -caminos, rutas, energía, electrificación, almacenamiento, medios de transporte, comunicaciones, terminales portuarias- que permita una mejor integración del medio rural con las ciudades y garantice la industrialización de nuestra producción agropecuaria, así como la viabilidad de las cadenas de suministro alimentaria para el mercado interno y externo.

En la búsqueda de alcanzar esa meta, desde el Ministerio de Agroindustria de la Nación impulsamos el desarrollo científico y tecnológico, el agregado de valor y la apertura de mercados, como objetivos trascendentales para volver a ser un referente de la producción de alimentos en el mundo con sustentabilidad económica, social y ambiental.

Este gobierno está comprometido con esa tarea, como parte intrínseca del carácter federal y de nuestra soberanía nacional, con el objetivo de que la Argentina sea un gran supermercado de alimentos para el mundo.

Producir sustentablemente es el desafío que enfrentamos los países productores ante las restricciones agroecológicas como la disponibilidad de recursos y los paradigmas ambientales como el cambio climático que impacta cada vez más en los ecosistemas y, por ende, en los resultados de producción y la provisión de alimentos a futuro.

Sabemos a dónde queremos llegar, y tenemos claro que nada a corto plazo debe perjudicar la concreción de nuestros proyectos.