INNOVACIÓN

Forraje hidropónico, una opción para la pequeña ganadería

Una forma sencilla de entregar a los animales un alimento verde con alto contenido de agua y nutrientes, a través de la germinación de semillas.

30 Abr 2019

 El forraje verde hidropónico consiste en la germinación de semillas de especies gramíneas y leguminosas (poáceas y fabáceas) que pueden ser utilizadas como forrajeras, entre ellas, trigo, avena, centeno, cebada, maíz, alfalfa, etcétera.

La principal característica del forraje verde hidropónico, es la de producir forraje verde sin sustrato, usando bandejas de material inerte, la cuales sostienen las semillas con la humedad suficiente para su crecimiento. Distintos especialistas, sostienen que la germinación por sí sola, incrementa el valor nutritivo de la semilla, sin requerir de suelo, con la ventaja adicional que el tiempo utilizado es corto, y con un nivel de intensidad de producción alto.

La posibilidad de producir forraje verde en bandejas plásticas, es una forma sencilla de entregar a los animales un alimento verde con alto contenido de agua y nutrientes, con una masa y volumen considerable y altamente palatable, sirviendo de alimento a variadas especies de animales y zonas donde el agua es un recurso escaso.

Para llevar a cabo este tipo de forrajes, lo primero es la selección de la semilla. En general, se utilizan semillas de gramíneas. Luego sigue la dosis de siembra, que para el caso de semillas de Trigo, Avena, Cebada, Centeno y Triticale, se utiliza una dosis de 300 a 350 gramos por cada bandeja de dimensiones 35,5 centímetros por 45 centímetros, es decir se utiliza un kilo de semilla a ser distribuida en tres bandejas.

A continuación se debe poner en remojo o pregerminación las semillas. En esta fase, las semillas se embeben en agua limpia durante un período máximo de veinticuatro 24 horas, considerando a las 12 horas un receso u oreado de 1 hora, para generar oxigenación adecuada a la semilla, lo que se consigue vaciando el recipiente del agua. Transcurrida la hora de receso, se llena de agua limpia el recipiente que contiene las semillas, y se continúa con el proceso de imbibición.

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Para desinfectar las semillas, hay que sumergirla en una solución de hipoclorito de sodio (Cloro) al 1%. Es decir, 10 ml de cloro en 1 litro de agua limpia, y por un tiempo no mayor a los 2 minutos. Posterior a la desinfección con cloro, se procede a un enjuague con agua limpia, y finalmente se realiza la siembra directa sobre las bandejas.

Una vez que las semillas se encuentran hidratadas y desinfectadas, se procede inmediatamente a la siembra. Pero antes, las bandejas de polietileno deben ser perforadas al menos en uno de sus extremos, para permitir que escurra el exceso de agua de riego, y además evitar que las semillas queden sumergidas, evitando así la pudrición de las mismas.

Las semillas necesitan de ciertos factores externos para poder desarrollar su proceso de germinación. Entre los más importantes se mencionan temperatura, humedad, oxígeno, y oscuridad. Cuando uno o más factores son deficientes, existe la probabilidad que la germinación y la formación de la planta no llegue a buen término.

Para dar la oscuridad adecuada y suplir la capa de suelo presente en una siembra tradicional, las semillas deben ser ubicadas en una cámara oscura, o se tapan con un plástico color negro. Una vez que las bandejas se han retirado de la cámara de oscuridad y los brotes del forraje alcanzaron un crecimiento de al menos 2 cm, se procede a ubicar las bandejas en las estanterías o repisas definitivas de estructuras para la producción del forraje verde hidropónico. El objetivo que se persigue, es conseguir que el forraje quede expuesto a la luz, temperatura, y una alta humedad relativa.

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Idealmente, se deben ubicar las estructuras dentro de un invernadero, de manera de proporcionar las condiciones ideales para el crecimiento del forraje. Las estructuras deben contar con un sistema de riego por aspersión de gotas finas, con la finalidad de humedecer el forraje de forma homogénea en todos sus niveles.

Cuando las plantas hayan logrado una altura promedio de 5 cm, se suministra un fertilizante foliar a base de macro y micronutrientes, con el objeto de acelerar el crecimiento. Una vez alcanzada una altura superior a los 20 cm, se encuentra en condiciones de ser cosechado y en condiciones para ser entregado a los animales. El forraje no requiere de cortes, la entrega a los animales es total incluyendo las raíces, pues la masa vegetativa queda dispuesto como un bloque, el cual es de fácil entrega.

Fuente: Bioeconomía

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