12/11/2012-Internacional
Desafíos para Latinoamérica en 2013
La agricultura de América Latina afronta como principales retos la desaceleración económica y los cambios climáticos, toda se prevé mayor incertidumbre y volatilidad en los precios internacionales
Fuente: rainforestradio

La agricultura de América Latina afronta como principales retos la desaceleración económica mundial y los cambios climáticos, toda vez que por ellos se prevé que en el corto plazo haya mayor incertidumbre y volatilidad en los precios internacionales, así como un incremento de la pobreza y la indigencia rural, indicó un estudio de organismos internacionales divulgado ayer.

El buen desempeño del sector agropecuario y de la economía son importantes para evitar que la pobreza rural se incremente, indicaron la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), la Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) y el Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA).

Los organismos recordaron que durante la crisis de 2007-2008 la pobreza se redujo en países en donde creció el sector agrícola y el Producto Bruto Interno (PBI). Sin embargo, apuntan que este año varios países del continente, entre ellos México, tuvieron bajos rendimientos y altas tasas de pérdida en sus cosechas agrícolas, principalmente por la sequía y por efectos del fenómeno de La Niña. Los organismos incluyeron a México entre cuatro naciones de la región donde resulta notable la disminución del empleo rural.

Además, el 45% de quienes todavía se dedican a las actividades agrícolas son asalariados, no dueños de sus propias tierras que trabajan por cuenta propia, a pesar de que las unidades productivas se incrementaron casi el 8% porque persiste la costumbre de subdividir la propiedad entre las familias. México se colocó como segundo país de América Latina y el Caribe que más redujo el número de hectáreas dedicadas al cultivo de maíz en cinco años, en un porcentaje del 5%, de acuerdo con los organismos.

En contraste, existe la tendencia en diversas naciones de América Latina de incrementar hasta el 17% la superficie de siembra para sus productos básicos, como respuesta a la crisis alimentaria y para reducir la pobreza.

"Como respuesta a la crisis alimentaria, diversos países de la región han buscado mejorar el autoabastecimiento de productos agrícolas, incrementando la superficie destinada a productos de relevancia fundamental en la dieta de sus habitantes. Los que experimentaron aumentos significativos en la superficie sembrada de maíz no fueron aquellos con vocación maicera (Canadá, la Argentina, México, Brasil y Estados Unidos), sino algunos de los que presentaban alta dependencia de las importaciones de cereales", indicaron los organismos en el estudio "Perspectivas de la agricultura y del desarrollo rural en las Américas 2013".

Frente al incremento que han registrado 15 países de América Latina y el Caribe en las hectáreas que destinan al cultivo de maíz, lejos de que México hiciera lo mismo en la misma proporción y velocidad, redujo la superficie para el que es su principal grano básico en un 5%, sólo superado por Guatemala, que registró un desplome de más del 10% entre 2005 y 2009, último período del que los organismos tienen cifras comparables de la mayoría de las naciones de la región.

En cambio, 15 de 26 naciones analizadas aumentaron las tierras para maíz y el nivel máximo, del 17%, correspondió a Guyana, seguido de Honduras, República Dominicana, Paraguay, El Salvador, Cuba, la Argentina, Trinidad y Tobago, Belice, Costa Rica, Colombia, Perú, Venezuela, Estados Unidos y Ecuador. En otro comparativo más extenso referido al porcentaje anual en que creció la superficie agrícola de cada país entre 1990 y 2009, México también se ubicó entre las naciones que reportaron resultados negativos.

Mientras República Dominicana, Nicaragua y Paraguay aumentaron cada año las hectáreas para todos sus cultivos entre el 1% y el 2%, seguidas por otras 11 naciones que lo hicieron en menor proporción, México reportó una reducción anual del 0,20% al respecto. En ese período, por ejemplo, la Argentina y Brasil triplicaron la superficie dedicada a la soja, aprovechando el encarecimiento de los alimentos.

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